miércoles, 26 de mayo de 2010

Albóndigas de pescado con salsa de tomate y mejillones




Bien, pues yo de pequeña no era de muy buen comer. Al contrario, mis pobres padres tuvieron el sufrimiento de mi falta de apetito. La penitencia de la hora de la comida la compartíamos ambos, o ¿qué digo yo? mi familia entera. Todo eran aspavientos, juegos, "teatrillos" para que si, por algún bien certero, entraba algún sólido en mi boca no lo echara tal cual. Juro que no era mi intención... ¿Cuántas dobles comidas tuvo que comprar mi padre? ¿Cuántas veces tuve que dar cuerda al monigote de mi tío para que se pusiera en marcha mientras me mantenía distraída y que no me diera cuenta de que estaba comiendo? ¿O en cuántos trocitos tuvo que partir mi madre un pistacho para que me tragara de una vez las lentejas "pasadas" (vamos pasadas en la batidora)? "Venga, vamos Gema, come... Una cucharada más y te doy pistacho".

El pediatra, muy alegremente, esperanzó a mis padres confirmándoles que en algunos niños esta desconsideración hacia la comida era habitual y que pasados los dos o tres años, la situación cambiaría. Sin embargo, yo siempre me he caracterizado por ser muy obstinada, constante y, principalmente, cabezona (menudos piropos me estoy echando), por lo que mi repulsa hacia la comida se mantuvo muchos más años que la predicción de tal médico.

Así, las idas y venidas a la farmacia a por vitaminas, fármacos que me abrieran el hambre, hierro, fósforo, etc, se hicieron una constante en mi vida. Para asombro de todos, los jarabes de sabores sí que me los tragaba y sin desconsideración alguna. Pero, a pesar del esfuerzo, yo seguía igual de escualiducha, con mucha cabeza y muy chiquitilla.

Cuando iba a cumplir seis años, llegó mi hermana. Los santos escucharon las plegarias de mi madre, de mi abuela, de mi padre... No querían nada más que la próxima niña comiera; todavía más: que le gustara la comida. Y "Ochío" pasó a ser la niña deseada por todos, regordetilla con ganas de probar todo, de oler, de indagar los alimentos para mayores. Casi había que retirarla de la cocina para que "no se le saltara la yez". Yo no estaba muy segura de que la nueva adquisición de la familia fuera mi hermana... Rubia, con ojos azules, de piel clara y ¡con ganas de comer a todas horas! ¿pero, estamos locos? ¿De dónde ha salido este especimen de personaje? A mí me había quitado el trono una desconocida, ¡estaba claro!

En fin, con diez años y en la adolescencia aprendí lo que es el gusto a comer. De repente cogí mis formitas, algo de carnes, crecí... Así, nació también mi paladar, pues aún no era demasiado tarde... y hoy día me preguntó ¿no era yo el especimen de personaje?

Vamos, toda una declaración, para introducir esta nueva receta, pues otra forma diferente de que coman pescados los niños (y no tan niños) son estas buenísimas albóndigas. Solas y frías ya están deliciosas, pero en esta ocasión le he añadido una salsa fácil de tomate.

Albóndigas especiales de pescado con salsa de tomate y mejillones

Ingredientes (4 personas)
Albóndigas de pescado
500 gr de pescado blanco (merluza, pescada...)
50 gr de aceitunas negras deshuesadas
50 gr de piñones
1 cucharada de alcaparras
1 cuchara de aceite
1 tacita de pan rallado
1 huevo
Sal, perejil y pimienta

Para la salsa de tomate:
1 lata de tomate frito de lata (el del Mercadona está espectacular)
2 ajos bien picados
100 gr de mejillones hervidos en agua y sal (o almejas)
2 cucharadas del caldo donde hemos hervido el pescado
albahaca fresca
Orégano

El pescado blanco hervido se tritura con las alcaparras, las aceitunas y piñones. Después se agrega la cucharada de aceite, el pan rallado y el huevo y se bate otra vez todo. Se sala al gusto y se condimenta con perejil y pimienta.
A continuación se forman bolas con la masa para hacer las albóndigas y se fríen en un cazo con aceite bien caliente. Dejamos que escurran el aceite en un plato con una servilleta.
La salsa de tomate la preparamos de la siguiente manera. En una sartén con un poco de aceite sofreímos los ajos y cuando estén dorados se incorpora el mejillón y dos cucharadas del caldo donde hemos hervido el pescado. Cocinamos unos minutos y se le añade el tomate. Dejamos que se hagan cinco minutos y, por último, se añade la albahaca cortada en trocitos y el orégano.
Para servir, en un plato colocamos las albóndigas y por encima la salsa de tomate.
¡Y A comer!


18 comentarios:

Cavaru dijo...

¡Qué albondigas tan ricas! Y esa salsita no la he probado pero tiene que estar de escándalo.
Me quedo la receta.
Besitos

Mayte dijo...

Esa historia me resulta familiar, yo era igualita que tú, y ahora me gusta todo.
Esas albóndigas tienen una pinta estupenda, deben estar buenísimas.

Un beso

Curra dijo...

Me ha encantado la historia, en casa fue mi hijo hasta los 8 años no comió nada mas que yogures, petit suisse y leche, bueno y algo solido supongo que le entraría de vez en cuando.
Creció y a sus 27 años está muy alto, con un cuerpazo, jajaja. Esta albóndigas si las pillara no dejaría nada de nada.
Un abrazo

maria elena dijo...

me encantan las albondigas,estas tienen una pinta buenisima.
bss.

CHUS dijo...

Hola preciosa, que albondigas tan originales nunca las he probado es mas ni las había visto me encanta la receta, con los niños así es yo era igualita de buenas yo he tenido suerte mis tres hijos son muy buenos para comer demasiado diría yo y lo que es increible les encantan las verduras, frutas, pescados y todo lo que les pongas creo que también son de otro mundo como tu hermana jejjeje
bueno creo que la prox. te hablo por teléfono jejej ya me lie.
muchisimos besitos

Lore dijo...

Jajajaja.... ay, pobres padres! Yo era todo lo contrario, me ponia malita de tanto comer, jajaja... era (y soy) una glotona!
Me encanta la receta, guapi... Lo de la salsita con los mejillones me lo apunto!
Besitos!

SUSANNA dijo...

HOLA GEMA , GUAPA TU

ME ENCANTA TU HISTORIA, JE,JE, SEGURO QUE TUS PADRES NO TANTO...

TOMO NOTA DE TU RECETA, DELICIOSA, CON TU PERMISO,

PETONETS SUSANNA

Hilmar dijo...

Muy buena receta Gitanilla, a mis chicos les encanta el pescado y estoy segura que les encantará esta idea... Me encanta!!
besito linda,

Mariant dijo...

Que ricas esas albondigas,umm seguro que en lo que queda de semana caen!!
Por cierto me he reido mucho con tu historia,mi hermano y yo eramos igual,aunque yo ya he cambiado...jaja
Saludos!

kanela y Limón dijo...

Menuda pintaza tienen estas albóndigas!!! Me llevo la receta sin dudarlo.
Un besiño.

Irene Navas dijo...

ja!yo de pequeña al reves, comia de todo, me daba igual que fueran lentejas que queso azul,y ahora es cuand ohay que hacer esfuerzos para comer...ya ves...me han encantado tus albongigas on esa salsa-!que delicia!un besote

Cuinera dijo...

Jaja que historia! aunque yo me parezco mas a tu hermana! me gustaba todo! jajaja

Las albóndigas muy ricas, Besitos

Angie dijo...

Vaya salsa rica, Gema!!!! La verdad que es un martirio cuando tienes un hijo que no come! Un besito.

Luisa dijo...

Menuda pinta tienen las albóndigas, debe estar pa chaparse los dedos!
Tu comentario de hoy, me ha hecho recordar a mis dos hijas, vamos que parece que lo que cuentas me sucedió a mi hace años, jajajaja ufff.
Menos mal que ya son mayores y ese problema se ha solucionado.
Gema con tu buen humor me he reído recordando anécdotas.
Un besito

Macu dijo...

que ricas, pues si, lo mejor para los niños es hacerles el pescado o las verduras en forma de albondigas o de croquetas, es como mejor se las comen, te an quedado con una pinta buenisima con esa salsita.
Besitos!!

nati dijo...

Mmmm!!, albóndigas de pescado, me gustan. Y con esa salsita y mejillones, han de estar de rechupete.
Un saludo!!

fresaypimienta dijo...

Que delicia de plato, que maravilla de albóndigas de pescado!!!! Un beso guapa ;)

capisi dijo...

Que ricoooo, con tu permiso me lo anoto para hacerlo proximamente, un beso, carolina.

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