martes, 14 de septiembre de 2010

Moussaka griega




Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Septiembre nos invita a preparar todo un clásico de la cocina tradicional griega, una Musaca.

Me imagino una historia redactada en otro idioma, ininteligible en nuestro país, pero reconocida en todas las lenguas...

Hace unos cuantos siglos en un pequeño pueblo costero de una remota isla griega, vivía nuestro protagonista, Dimitris, moreno, de pelo motoso y altura importante. Sus ojos lo primero que llamaba la atención, verdes grisáceos, imponentes de grandes, descaradamente atrevidos. Cuentan que durante su infancia la familia Samaras cayó en desgracia, su padre envilecido por la bebida falleció en una disputa callejera, mientras la madre, Dafne, cuidaba de sus tres hijos. Esto sucedió una noche de invierno, cuando Dimitris contaba con apenas unos días.
Su vida quedó marcada con el trágico suceso. No llegaba el dinero para mantener tantas bocas, por lo que, con todo el dolor de su alma, su madre lo entregó a una familia acomodada. Eugenia recibió el mayor regalo en vida, un hijo con el que acallar las súplicas continuas de su marido. Un heredero se convertiría en la sorpresa perfecta para su compañero una vez que volviera de su largo viaje a la capital griega. Tan sólo permitió que la verdadera madre de nuestro protagonista tuviera contacto con él una vez al año, el día de su cumpleaños.
Una fecha señalada en el calendario de Dafne, cuando gastaba gran parte de los ahorros en comprar los ingredientes para preparar el plato heredado de su familia, la moussaka. El cordero y las verduras protagonizaban un festín familiar, cuya causa sólo la recordaba su hija mayor de seis años y ella misma. El trozo más grande de la moussaka para su hijo regalado, por lo que envolvía su comida con el mayor esmero y bien temprano lo dejaba a los sirvientes de Eugenia.

Dimitris creció con la mejor educación posible, sus mentores los más codiciados de la isla y sus amigos, los hijos de las familias más acaudaladas. Nunca sospechó su origen y disfrutó de la buena vida.
Al cumplir los quince años su semblante y su cuerpo corpulento se habían desarrollado a la perfección. Sentía las miradas de las féminas, la envidia de quienes habían sido sus amigos y el respeto de sus mayores. Sin embargo, su inocencia aún quedaba por despertar.
Su vida había sido pincelada por los pasos de Eugenia. Desde niño concertó su matrimonio con la hija de una de sus primas lejanas, Benice, y su educación se alejó del terreno del ejército. Sólo permitió que cultivara su mayor afición el deporte y, en concreto, el atletismo. Para él, dichos planes no supusieron ningún esfuerzo, anteponía su figura materna, pues el cariño infinito que recibía debía devolverse de alguna manera.
Sin embargo, con esta edad, la sangre fluía por sus venas en plena ebullición, deseando salir de su cuerpo en busca de experiencias nuevas. Así, se encontró escapando a hurtadillas de su cuarto en plena madrugada a escondidas, sólo para hacer acto de presencia en las fiestas prohibidas, que preparaban sus amigos. En ellas todo era bienvenido; vino, comida, mujeres poco tapadas, junto con otro tipo de sustancias igualmente adictivas.
Pronto su vida entró en la rutina, sus días se alargaban sin sentido, deseando que llegara la noche para volver a lo que parecía llenarle. Sin necesidad, de buscar un trabajo digno o de formar su alma, de llenar su espíritu, sentía que su destino estaba echado, que había nacido para lo que estaba viviendo y que terminaría siguiendo los pasos de su padre adoptivo en política. Tan sólo era cuestión de suerte, del destino que a cada uno lo pone en su familia.


Sin embargo, la fuerza del sino deseó mostrarle la verdadera cara de su realidad, su origen...
Una de las noches descritas, ante la puerta del jardín donde se organizaría la fiesta del exceso, Dimitris tropezó con un velo de seda naranja, raído por la esquina superior donde se engancha a la diadema de su propietaria. Miró a su alrededor por si pudiera encontrarse con ella, pero no divisó nada, tan sólo un ruido le llamó la atención, los lamentos de una voz, una niña, susurrados en la oscuridad, debajo de un sauce llorón, que desdibujaba su figura.
Dimitris se acercó, su curiosidad y deseo era superior al valor de huir de esa situación. Sabía que, según las reglas de la amistad impuestas, estaba totalmente prohibido tocar o hablar con ninguna de las bailarinas. No eran mujeres cualquiera, sólo un arma de seducción tan poderosa como para hacerles imaginar el mundo del placer. Pero, apartó las ramas del sauce, intentando únicamente devolverle el velo a la niña, sin pronunciar palabra...
Ella se asustó, se encontraba demasiado ensimismada consigo misma. Alzó la vista y sus ojos llorosos se clavaron en el intruso, maldiciendolo por romper ese momento de intimidad. Él mantuvo la mirada, aunque esos inmensos ojos negros rasgados le provocaron una vergüenza repentina y notó como sus mejillas transmitían este nuevo estado. Apenas, tendría trece años e iba vestida como sus compañeras profesionales. Una falda y corpiño marcaban sus curvas recién desarrolladas. Sus facciones, su cara, su pelo, era diferente. Nada que ver con las chicas que conocía, su tez color caramelo acompañaba un cabello largo hasta la cintura, liso y brillante.
- Perdona, encontré tu velo y pensé... - titubeó Dimitris.
- Gracias, pero no lo voy a usar esta noche, ¡ni nunca!
- ¿Cómo?
- Me vuelvo a casa. No he bailado en mi vida y pensar que tengo que salir al escenario me da pánico. No me gusta esta forma de ganar dinero, prefiero decirle a mi papá que no puedo.
Colocó su velo y comenzó a correr en dirección opuesta a la casa. Dimitris la siguió hasta alcanzarla, agarró su brazo y suplicó:
- Por favor, dime tu nombre. Sólo tu nombre.
- Lupe.
Y se alejó, dejando en la soledad a un nuevo hombre...

2º parte en la siguiente entrada


Ahora os dejo con la receta protagonista de la entrada de hoy, la moussaka griega, con la que participo en el Círculo Whole Kitchen en septiembre. Una receta deliciosa por el contraste de sabor y estupenda para cuando tenéis invitados. Dicen que es la antecesora de la lasaña y que parte de sus orígenes se encuentran en Oriente, principalmente por el uso del cordero. Yo os dejo mi versión adaptada, con carne picada de ternera y de pollo, ya que el cordero no me gusta demasiado...

Moussaka griega
Ingredientes (para 5 personas)
2 berenjenas grandes cortadas a lo largo en rodajas
500 gr de carne picada, mitad de ternera y mitad de cerdo
1 cebolla y media
2 ajos grandes
400 gr de tomate casero
1/4 de vaso de vino tinto
Una pizca de sal, pimienta y canela (o al gusto)

Para la bechamel
3 cucharadas de aceite
2 cucharadas de harina
2 vasos de leche bien caliente
Queso parmesano rallado
1/2 cucharada de nuez moscada
Sal y pimienta

Pasamos las rodajas de berenjena a un bowl y echamos sal. Dejamos reposar todo durante unos 30 minutos para que las berenjenas suelten el agua y pierdan su amargor. Transcurrido estos minutos las lavamos con agua fría y las secamos con papel absorbente.
Precalentamos el horno a 200º. En una fuente echamos un poquito de aceite y colocamos las rodajas. Se dejan dentro durante otros treinta minutos o hasta que veamos que la berenjena se ha dorado.
A continuación en una sartén grande pochamos la cebolla picada en cuartos y añadimos los ajos picados en trozos pequeños, cocinamos unos minutos. Después se añade la carne, la canela, la sal y la pimienta y se deja que se haga tranquilamente durante diez minutos aproximadamente, sin dejar de desmenuzar en todo este tiempo la carne para que se hagan migajas.
Seguidamente añadimos el tomate y lo dejamos cocinar unos 5 minutos. Se añade el vino y se deja reducir durante 15 más o menos.
En este instante, preparamos la bechamel. Ponemos en un cazo a fuego medio el aceite y cuando esté caliente añadimos la harina sin dejar de remover con una cuchara de madera, durante un minuto aproximadamente o hasta que la harina adquiera un tono amarillo pálido, es decir, que se dore sin llegar a quemarse.
Incorporamos la mitad de un vaso de la leche bien caliente, movemos enérgicamente y seguimos echando leche poquito a poco sin dejar de remover. Por último se añade la sal, la pimienta, la nuez moscada y el queso parmesano, y seguimos moviendo hasta que la salsa tenga un aspecto homogéneo y sedoso. Si quedan grumos, se puede batir con la batidora.

El montaje del plato es bien sencillo. En la misma fuente donde hemos horneado las berenjenas, colocamos una capa de éstas, seguidamente otra de carne y repetimos con otra de berenjenas y de carne. La última será de bechamel al que le hemos rallado un poco de queso parmesano en la superficie.
Lo introducimos en el horno precalentado a 180º y lo dejamos hornear durante unos 30 minutos. Si el queso no os ha quedado lo suficientemente dorado, lo ponemos unos cuatro minutos al grill, hasta que adquiera el tono dordado deseado. ¡Y listo!

33 comentarios:

luisa dijo...

Veo que mas de una llega por los pelos, te ha quedado genial. Yo tb. la he publicado hace poco, jajaja. Un saludito.

jose manuel dijo...

Un día intenso de mousakas, la tuya también se ve estupenda.

Saludos

Visc a la Cuina dijo...

Qué pinta tan divina tiene esta moussaka, la mezcla de carnes tiene que ser riquísima!

Sara dijo...

Ay! nena, con to lo que te he escrito y plaf! se me ha ido, juer, juer, juer...
Mañana te leo que la carne picada me sale ya por los ojos, pechá de mousakas.
Tu lasaña... para mi...la mejor cariñote!

Belén y Bego dijo...

Te han quedado unas fotos geniales!! Yo también he publicado hoy la moussaka pero la cámara y yo no nos llevamos bien, jejeje.
Bsos

foodtravelandwine dijo...

Me tienes atragantada esperando la segunda parte de la historia.....en todo caso buena tu moussaka....ya me tienen loca con tanta delicia griega!......Abrazotes, Marcela

Donibaneko dijo...

... Intrigada, a ver como termina!!!
Me gusta como te ha quedado, y seguro que esta de vicio...
Jejejeje es gracioso ver como cada una hace la Moussaka que quiere de la misma receta, bueno0o mas o menos.
Yo normalmente el pastel de carne lo hago con mezcla de cerdo / ternera para que no quede muy seco, por eso ralle la cebolla y la zanahoria con la carne de ternera...
Un besito tesoro encantada de volver a leerte

Amanda dijo...

Muy rica.
;-D

Amanda dijo...

¿Y lloró ese hombre?
...................

Viena dijo...

Madre mía gitanilla, ahora sé por qué tienes el éxito que tienes, vamos que una auténtica Scheherezade, con tus historias, cual de ellas con más gancho. Eres genial.
Un beso.

Irene dijo...

pero que historias nos cuentas, me recuerda a cuando era pequeña y veia la serie del cuenta cuentos, que encganche tenia, me encanta tu mousaka, yo la harle de ternera u ndia de estos!"un besito morena!

nuria dijo...

Pero bueno, y nos dejas así con la historia? no hay derecho ;) la receta estupenda, besos

Empar dijo...

¡Pero nena! eso no puedes hacerlo.
Primero nos abres el apetito con una ¡suculenta moussaka! y una historia estupenda para relajarnos mientras la saboreamos y luego vas... y nos dejas a medio. Je jeje
Tendré que pasar de nuevo a ver como termina esa historia.
Un beso.

MªJosé dijo...

hola llevo unos dias que ando un poco loca con la vuelta al cole de la niña porque la otra la tengo enc asa jajaja y voy perdida no se si he comentado o no, ainsss siempre se me pasa alguno quew estress, las galletitas de melocotón te han quedado divinas y la moussaka ya ni te cuen con lo que me gsutan.
Mañana más.
besoss guapaaa

Carmen dijo...

Por Dios!!!!! Me has enganchado más que un culebrón venezolano, como continúa...... :-/\
Una moussaka fantástica.
Besitos

cristina dijo...

otra racion de musaka con to als que estoy viendo me voy a poner como una bota jaja besos

Beatriz dijo...

Anda que no has tardado en publicar la receta y la historia, no? que me tenías todo el día de ayer pendiente, jejeje.

Te ha quedado una moussaka estupenda. Besos

Espe dijo...

te ha quedado con una pinta estupenda

Alcantarisa (cocinando en mi isla amarilla) dijo...

Qué de moussakas he visto y comentado, jajaja! desde luego un buen recetario conseguimos, y gusta ver como cada una le dais vuestro toque.
Besos.

Carol dijo...

Te ha quedado muy bien la moussaka, además le pusiste muchas capas, mmmm... que buena y que jugosa!

Estaba buena, ¿Verdad?

Un besito!

Nieves dijo...

Y tú como estás tan delgada con estos platos que preparas? En el tiempo que he estado fuera de juego has hecho unas cosas estupendas a cual mejor.

Besitos.

Ranger dijo...

La moussaka tiene una pinta tremenda, la has presentado con mucha elegancia, jeje.
Y la historia... impaciente estoy por ver cómo sigue!
Un beso guapetona.

Olga dijo...

He mirado los blogs y veo en varios moussaka, y he pensado será la propuesta whole kitchen y no me he equivocado.
La verdad es que me gusta mucho la moussaka, yo la hago de otra manera, pero me parecen todas de rechupete.
Un saludo
Olga

Nati dijo...

Que pinta mas rica se ve. Me apetece pegarle un bocado jajaja. Un besazo.

Ly dijo...

Y hay que esperar??? bueno, vale, esperaré la segunda parte.
Cuantas moussakas!! seguro que quedó estupenda, yo tendré q animarme q nunca la he probado.
bss

Quo dijo...

La mousaka genial... cuando es la próxima entrada? qué día? a qué hora??? esto no se haceeeee.... jajajajaaaaa

Ague dijo...

Que delicia de musaka,
se ve una delicia y la foto esta que se sale,
un besito wuapísima.

Toñi (picapusa) dijo...

nenaaaaaaa, que me dejas cortada, que quiero mas historia!!!
menos mal que me dejas esa musaka para entretenerme :)

besos!

Marta dijo...

Guau, con lo que a mi me gusta, tiene una pinta deliciosa.
Besitos

Itzi dijo...

ooooooooye, pero no me dejes así, leñe.
Jo.

Me llevo un trozo de esta fabulosa musaca y un par de cookies de "malocotón".

Un besazo.

Anita Cocinitas dijo...

Pero guapa! Que no hace falta que nos dejes con intrigas así para que vengamos a verte!
Me está encantando la historia, estoy deseando ver como termina.
Y la moussaka... mmmhhhh.... se sale de la pantalla con esas fotitos.
Un besote

Rock dijo...

Te ha quedado de miedo, me imagino como tiene que estar.

Un abrazo

Mandarina dijo...

aaaaaaaaah, se me hace agua la boca! me encanta este plato! de hecho lo comí el domingo pasado en un restaurant de comida árabe. Delicioso. Y el tuyo quedó increíble. ¡Saludos!

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