viernes, 10 de septiembre de 2010

Pan de nata de Tlaxcala





Recuerdo como hace ya unos cuantos años dije en voz alta: "no vuelvo más a un restaurante mexicano" y menos mal que no me hice caso...
Creo que tendría 12 años y estaba la familia Vargas en Nerja. Solemos ir bastante por allí en verano, de cena y a por un crepe o un helado en el Balcón de Europa y tan contentos de vuelta.
Pero el día del que os hablo no terminamos muy contentos, no, no.

Resulta que andaban mis padres algo originales, aunque más mi padre que eso de comer le gusta más al hombre. Su decisión de cenar en un sitio diferente resultaba algo inevitable y mi hermana, con seis años por entonces, y yo le apoyábamos: Rocío porque siempre que sea comer apoya la moción y yo porque en esa edad empecé a apreciar la comida. Mi madre, tradicional como ella sola en esto de la alimentación, no decía ni esta boca es mía, hasta que mi padre se quedó parado en una entrada... Quieto delante de una puerta toda llena de parnafernalias, colorines y cenefas bien vistosas busca la aprobación de mi madre, pero ella nada. Nos mira a nosotras para confirmar que seguimos su figura paterna y las dos al unísono afirmamos con la cabeza... Mamá tiene la batalla perdida, lo asume, pero antes advierte que no vamos a comer bien. ¡Ala! mal de ojo echado, porque todo lo que diga y yo no sé cómo se las apaña, siempre se hace realidad.
Total que entramos y un camarero con un sombrero típico mexicano nos coloca en nuestra mesa y nos deja la carta. Vamos una hoja en español que bien podría haber sido otro idioma, porque hasta más difícil de pillar que el italiano era. Chilaquiles por un lado, tacos por otro, frijoles, enchiladas... "¿Eh? ¿Dónde nos hemos metido?"
Mi desconcierto fue seguido por las caras de mi familia: mi padre mantenía la compostura y parecía un experto en la nueva clase de alimentación a la que se enfrentaba; mi madre miraba con cara de desolación la carta al ver que ponían platos picantes; y mi hermana, con más hambre que un mirlo, agarraba con fuerza a mi madre para que le dijera qué había de comer.

- ¿Saben ya que va a ser?
Sorpresa de toda la familia y giro de cabezas en dirección hacia la voz que atormenta nuestro momento de concentración.
- Pues no. Es la primera vez que venimos un mexicano, así que si nos puede ayudar - comenta mi padre.
- Sí, por supuesto...
Aunque por dentro tendría que estar diciendo, otros catetillos, porque su expresión de desgana no engaña a nadie. Comienza como un papagayo a releernos la carta y nosotros más que atentos, que parecíamos estar viendo al mismísimo Cristo del silencio... La descomposición de caras fue tal que el camarero debió pillarlo y cambió radicalmente de táctica, ahora sí que comenzó a recomendar algún que otro plato.
A mi padre nada le convencía, el hombre se debió pensar que ahí ponían carnaza seguro, cuando captó que no había brasa y que estaba en un mexicano y no en un argentino... Mi hermana alucinaba en colores, todo le debía sonar bien, porque mientras el camarero cantaba platos, ella sonreía, se movía nerviosamente por la silla y se mordía los labios. Yo, era otro caso, me las di de lista y ya tenía mi indecisión propia, dos platos a elegir uno. Ahora, el gran dilema, mi madre, la mujer, que, por entonces, se pensaba que la comida italiana era exótica y ni siquiera le gustaba, pues tú imagínate dónde la habíamos metido...
- Perdone y ¿qué es lo que no pica? - salta mi madre. Anda que se iba a quedar a gusto ella si no soltaba esto...
- Pues, la verdad es que todo pica, pero muy poquito.
Y... Aquí pondría yo ahora mismo la musiquita de Hitchcok y a mi madre en la ducha gritando...
- Ahora si quiere le podemos traer un fuente de varios pisos donde tiene tortitas de maíz y varios ingredientes para que usted se eche lo que quiera.
- Vale, venga, vale...
Asiente al mismo tiempo, pero no se la ve muy convencida. Sin embargo, el resto parecemos haber tomado la decisión correcta. Mi padre no le queda más remedio que disimular que se encuentra a gusto y dejarse llevar por la nueva experiencia, aunque por dentro sé perfectamente que estaba pensando por entonces: ¿Y quién me manda a mí meterme aquí y ponerme a experimentar ya a estas alturas? ((¿No papá?))
Traen los entrantes unos nachos con diferentes salsas. Mi hermana engancha uno y a probar, cuando mi madre la agarra y le dice que espere. Ella prueba uno y pufff no tiene picante, menos mal. Cojo un nacho yo y comienzo uno por uno a probar y mi padre lo mismo. Mi hermana ahí comienza cuando vemos que le toca el que tiene picante y con muecas en la cara se aparta rápido el nacho de la boca y a la servilleta...
- Mamá, ¡agua, agua! - grita haciéndose aire en la boca.
El resto ya sabemos donde no probar, aunque mi padre como es un macho español, pues allí que fue sólo para decir que no picaba tanto...
Después los segundos. Cada uno mirando su plato, pensando: ¿y esto cómo se come? Y, mi madre, se volvió a llevar todo el protagonismo. Le dejaron un artilugio como un arbolito delante de ella, lleno de judías, frijoles, pollo,... Ahí que va a prepararse su primer taco y salta:
- No está mal. A ver y esto qué es.
Ya estaba entretenida. Mi padre, ni tan mal, se encontraba metiendo mano a la carne que le habían dejado. Rocío, ya había probado el plato, pero parece que algo picaba pues dos vasos de agua llevaba bebidos. Creo que parece que fui yo la única en equivocarme y eso dije cuando probé mi plato y solté:
- Mamá, ¡agua, agua!
Y de un sorbo me había soplado un vaso entero de agua.
- Pedro pide otra botella de agua.
Transcurrieron cinco minutos desde el primer bocado y yo adopté un comportamiento, primero un tenedor de taco y segundo un sorbo de agua. Mi hermana echaba chispas, roja como un tomate, sudando como un pollo y con los dedos como parabrisas para quitarse el empañamiento de las gafitas. Sólo decía una palabra: agua, pero con el hambre que tenía anda que iba a dejar el plato lleno.
Terminamos de comer y seis botellas de agua que habíamos tomado... Los platos medio llenos, pero el de mi madre, bien mirado, estaba vacío en comparación con la cantidad de comida que le habían puesto. Recogieron la mesa y colocaron unos tequilas. Mi progenitora más rápida que nadie, enganchó los vasos y los devolvió al camarero, pero éste no podía cogerlos, porque se estaba inspirando para cantar una una ranchera...
Una vez reposando la comida con el tequila, nos dio por observar a nuestros vecinos de la mesa de al lado. Un matrimonio de franceses de pura cepa con una niña de unos ochos años y con unas gafas aún más grandes que las de mi hermana, que eso ya era decir... A la niña le trajeron algo parecido a una lasaña y Rocío la mira expectante, con ansía por que se metiera un bocado en la boca, como si ella misma hubiera hecho la trastada de ponerle demasiado picante a la lasaña. Y lo hizo, cuando, de repente, le subieron los colores, su cara se tornó de blanco a un rojo claro, sus mejillas a un rojo más bien espeso y las gafas se le nublaron por el calor que transmitía su piel. Entonces comenzó a suplicar: "Agua, agua" y, sabiendo todo lo que vendría después, la familia Vargas se comenzó a reír a carcajada limpia.


Y todo esto para mostraos la receta con la que participo en el concurso de recetas mexicanas que organiza Lazy blog con la escuela Kitchen Club. Hice un Pan de nata tremendo de rico con una textura insuperable y bonito como él solo. La receta la saqué de la web de Guía de tacos, especializada en parte en recetas de México. Os dejo un poco de historia de este pan sacada de su web.
El pan de nata de Tlaxcala es delicioso y difundido en fiestas patronales como Pan de Feria a través de diferentes eventos nacionales e internacionales como la “Feria del Caballo” en Texcoco, durante los primeros días de marzo; o la ”Feria de Algodón de San Luis Potosí”. Es considerado como un platillo artesanal y distintivo del Estado de Tlaxcala y su elaboración es una herencia familiar.


Pan de nata de Tlaxcala
Ingredientes (6 personas)
175 gr de harina
1 cucharada de mantequilla
125 gr de azúcar
200 gr de nata para montar o la más espesa que encontremos
40 gr de nueces picadas (yo usé avellanas tostadas)
2 cucharaditas de levadura
2 huevos
1 cucharadita de Vainilla
1 pizquito de sal
200 gr de chocolate de cobertura

Primero, preparamos el recipiente que irá al horno con la masa que será el pan. Para ello, echamos mantequilla en éste hasta formar una fina película y después espolvoreamos con harina por toda la superficie. Precalentamos el horno a 180º.
Después tamizamos la harina y la levadura bien. Mezcla la nata con una batidora durante dos minutos. Ahora agrega los huevos, azúcar y la vainilla. Sigue mezclando y agrega la harina, la levadura y la sal. Una vez tengamos todo bien unido, incorporamos las avellanas y se vuelca la masa en el recipiente. Lo llevamos al horno y dejamos dentro cuarenta minutos o hasta que veamos que el bizcocho se ha hecho y está dorado por la superficie.
Ahora desmoldamos y adornamos con el chocolate que habremos deshecho al baño maría. Yo coloque unas galletas de helado que pinté con el chocolate para decorar.
¡A disfrutar!

32 comentarios:

Hilmar dijo...

Gracias por esta recetaaaa. No sabes las ganas de encontrar una buena receta de este pan de nata mexicano. Me encanta, estoy feliz. Copiada en mis favoritos ya. Te quedó de maravillas realmente. Precioso!!
un abrazote, feliz fin de semana,

Quo dijo...

Qué buena pinta tiene este pan.... va a pendientes ya mismo, que la próxima semana tendré algún día libre para cocinar... yo con la comida mexicana soy malísima... siempre pillo algo demasiado picante, así que no es lo mío, pero hacerlo en casa me encanta, que así se controla el punto!
besitos

cristina dijo...

que original y que buenoooooo me llevo un buem pedazo besazosss

Sara dijo...

Que original este pan, la historia de hoy necesito leerla por la noche, así que después vuelvo, un besete y suerte nena!

Curra dijo...

Chiquilla pero que cosa mas rica nos pones a estas horas.
Impresionante y menos mal que no te hiciste "caso".
Un beso y suerte, suerteeeeeeeeeeeee

nuria dijo...

qué bonito pan y cómo me he reído con la historia... genial! suerte para el concurso :) besos

Jose dijo...

Ja,ja,ja qué bueno. Me recuerda la única vez que he comido en un hindú, allá por el año 92, con dos amigos en Lanzarote. Tenían todos los platos con 4 niveles de picante: soft, medium, hot y ¡devil!. Nando que ya había estado y sabiendo que a mí me encanta el picante me recomendó soft, ya ya picaba. Nando y yo pedimos soft. Pepe, que es un vasileta, pidió devil. El diablo. Toma ya. El camarero que sólo hablaba inglés precuntaba: are you sure?. Y Pepe contestaba: yes, of course. Cuando Pepe empezó a comer se le caían las lágrimas, bebía las jarras de cerveza a pares, y se le caía hasta el moquillo, snif, snif. Pero seguía diciendo: no pica tanto. Decir que el soft estaba fuertecito, así que imagino que el devil ciertamente sería incomible. Mientras Nando y yo partidos de risa diciendole, Pepe, ¿pica?.

Y ya volviendo al pan de nata, tremendo. Sensacional. Otra peaso de receta pal concurso.

Besitos y buen finde.

Cavaru dijo...

¡Qué delicia de pan!No conocía esta receta y me parece una maravilla.Por supuesto que la copio.
Que pases un buen fin de semana.
Un besazo preciosa

Cavaru dijo...

¡Se me olvidaba,mucha suerte en el concurso!

Ague dijo...

Que delicia de pan,yo tampoco conocía esta receta,
pero tiene una pinta de Cómeme,
Suete en el concurso¡¡¡¡¡¡¡¡
besitos mi niña¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Alcantarisa (cocinando en mi isla amarilla) dijo...

qué propuesta tan rica para el concurso! se han visto poquitos panes, o ninguno... y me parece estupendísimo este tuyo.
Besos.

Visc a la Cuina dijo...

No conocía yo este pan mexicano, tendré que probarlo, tiene una pinta...

Belén y Bego dijo...

Qué pan tan rico!! no conocía esta receta pero queda pendiente en mi cocina. El pan de chocolate ESPECTACULAR!!!
Suerte en el concurso y feliz fin de semana

BlueLady dijo...

jajaja una preciosa historia y una muy buena receta. espero que tengas mucha suerte en el concurso. Te la mereces por buena cocinera, sin duda y por simpatica también. Un besito grande.

jose manuel dijo...

Esta receta no la conocía de nada, que pinta tiene. Se ve tan esponjoso y con el chocolate.

Me la copio que me ha encantado.

Saludos

Irene dijo...

gema!que me meo!!que risa, yo esque nunca he ido a un mejicano(ya me llega las odiseas en el chino)me encanta tu pa, y creo que es una muy buena propuesta para el concurso!un besito

Empar dijo...

Eso me suena familiar. Je jeje.
Yo tampoco puedo con los picantes.
Tampoco conocía este pan, y con esa cobertura además tiene que estar riquísimo.
Ya tengo ganas de ver todas las recetas juntas en el libro. Va a ser estupendo!!
Un beso.

silvia dijo...

Eres la boooombaaaaa!!!!!Acabo de poner mi receta Mexicana.....que divino tu PAn....este también se lo haré a mí padre....pinta requetericooo ;))

Un besote y buen finde

[[Nutella]] dijo...

la comida mexicana no lo es sino lleva chiles muy graciosa tu historia de tu primer encuentro con la cocina de mi pais, espero no haya sido el ultimo...ese pan de natas es delicioso y mas con una taza de chocolate caliente...suerte en el concurso

Espe dijo...

ufff...ese baño de chocolate me ha terminado de rematar...que pinta mas buena.aaaa

stefania.confidential dijo...

Questo è un capolavoro della cucina, complimeti e grazie 1000 per questa deliziosa ricetta, ciao

A SABOR DE HOGAR dijo...

Que rico, con ese chocolate por encima...delicioso.
Espero que no te moleste este comentario, pero es que me cuesta leer mucho lo que escribes con el fondo que tienes puesto, la letra es un poco fina y me tengo que pegar en la pantalla y cuando llevo un tiempo en el ordenador al final no lo puedo ver bien, te lo digo porque seguro que no soy la única que le pasa esto y si a mi me pasara algo así me gustaría que me lo dijeran para solucionarlo.
Te mando un besote y buen finde

jirbanaso dijo...

¡ja,ja! a mí me pasó en un libanés, todo muy rico, con especias y sabores exóticos, y esa noche, todos menos una amiga, sin poder pegar ojo de los gases y cólicos que nos dieron.
Copio la receta del pan de nata, que me ha gustado un montón, y te mando un besito "volao"

Luisa dijo...

Gema me he destornillado de la risa...jajajaj eres la leche!!! Menudo don tienes, tus historias y vivencias las plasmas como nadie...

Sabes,tengo la fea costumbre de meterme en algún de papel...casi siempre, el mejor o el que me interesa!
Con decirte, llego a pensar jajajaja esto me ha pasado a mi.......como, con la familia francesa! Vamos no imaginas lo que he podido disfrutar.

Gracias por sacarme una sonrisa de oreja a oreja...

Menuda pinta mas exquisita tiene el pan de nata, mientras lo hago, te quito un buen trozo! No quiero que se me salte la hiel!

A, todo lo que escribes lo leo sin problemas y sin esforzar la vista….y mira que me estoy quedando cegata!!! El fondo me parece de los mas entrañable y acogedor…

Un besazo preciosa!!!

wada dijo...

La de cosas que se aprenden, se ve un pan muy original, y muy rico.. y encima con chocolate mmmmmm....
Besotes wapa!

Fimère dijo...

ce pain avec le dessus enduit de chocolat est un pur régal!!!une recette qui me séduit beaucoup
bonne soirée

Olga dijo...

Suerte con el concurso. Y es un pan pero es un bizcocho, una idea muy buena. Y como siempre lo presentar super...bien.
Un saludin
Olga

Sonia - L'Exquisit dijo...

Guapa, q ganas tenia de volver a leerte....voy aun retrasada, pero me leeré todo lo q he perdido...

Me llevo tb la receta, q tiene una pinta deliciosa...

Un besote,

capisi dijo...

Expectacular, suerte con el concurso, un beso.

Laura (Recetas Trucos y Tips) dijo...

wooow!

pero que pinta tan deliciosa, en serio, me ha encantado

tiene que estar buenísimo

me pido un trocito para merendar, se puede? ;)

saludos!

Marymary dijo...

Madre mia! que pinta mas rica por favorrr!!! me puedo llevar un trocito? ;)
Un besito

gatita fogonera dijo...

Lo siento pero esta receta no es la tradicional de pan de natas mexicano y tampoco la lista de platillos que mencionas en tu crónica culinaria. Los nachos no son sinónimo de comida mexicana per se. Nada como visitar el país y disfrutar. Bienvenida siempre ;)

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