domingo, 19 de septiembre de 2010

Magdalenas de limón




Dimitris había levantado cielo y tierra para encontrar a esa niña que sollozaba debajo del sauce llorón. Preguntó a gente de toda clase, en los barrios más recónditos, sin embargo, parecía como si nadie la hubiera visto jamás, como si su imaginación le hubiera hecho una treta imaginándose esa historia.
Lo dio todo por perdido, no la conocía, no sabía cómo era, tan sólo su obsesión le estaba guiando al desgaste. Decidió volver a su vida, hacer caso a sus amigos y zanjar esa búsqueda desesperada. La angustia y exaltación continua estaban causando estragos en él y su madre cada vez lo veía más preocupado, más delgado.
Eugenia se percató de los cambios en su hijo y le preocupó que anduviera entre los escarceos amorosos propios de su juventud, pues sólo una causa podía provocar tal situación. Se había convertido en un hombre de diecisiete años, de buen porte y facciones bellas, por lo que cualquier mujer desearía caer entre sus brazos, más aún sabiendo cuál era su clase.
De este modo, preparó un plan para terminar con las con los fantasmas que atormentaban a su hijo. Benice, la prometida de Dimitris desde su nacimiento, aparecería en escena. No era una chica especialmente bella, sin embargo, su inteligencia y su capacidad para adelantarse a cualquier situación serían suficientes para cautivar a un hombre.
Además, también sería necesario dar nuevos aires a la casa. Debería convertirse en un lugar de recreo, de visitas y fiestas continuas, de modo que Dimitris pasara la mayor parte del tiempo como anfitrión y no le quedara más tiempo para vagabundear por las calles de la ciudad. Por otro lado, si conseguía este propósito, Eugenia se percataría de cada uno de sus movimientos y podría controlarlo.
El mismo día en que comenzaba el verano la casa se había transformado en un pequeño palacete donde por la noche tendría lugar la fiesta más esperada entre los jóvenes de la isla. Dimitris no veía necesidad de ir publicando a bombo y platillo esa celebración, pero sus padres habían insistido tanto, que decidió invitar a todos sus amigos, quienes a su vez traerían a sus más cercanos familiares de ambos sexos, por supuesto.
Todos los preparativos parecían marchar adecuadamente, cuando, bien entrada la mañana uno de sus sirvientes apareció en el salón sosteniendo a su mujer, la cocinera.
- Señora, mi mujer se encuentra mal. Está en el final de su embarazo, por lo que sus síntomas bien podrían ser los del alumbramiento.
Con ojos de desesperación a Eugenia no le quedó más alternativa que despedir a su sirvienta. Preguntó entre sus sirvientes si alguien podría sustituir temporalmente a la futura madre, cuando uno de ellos habló de una amiga, muy jovencita, pero la mejor de las cocineras que pudiera encontrar en esa isla, su cocina era diferente de países lejanos, pero podría dar un toque especial a esa noche de magia. La expresión de la señora no tranquilizó al hombre que había hablado, pero ella tuvo que aceptar que la trajeran inmediatamente a su cocina y que comenzara a preparar esos manjares que habían comentado.
Así, Lupe apareció por la casa de Dimitris cerca de las tres de la tarde y, tras la presentación y normas de Eugenia, volvió a ser feliz entre los fogones de esa nueva casa. Su imaginación la transportó a su país y su abuela, sentada en su silleta, la guiaba en cada paso: "Lupita, menos chile, que por aquí no andan acostumbrados y no sea que los mandes al carajo niñita". La casa entera se inundó del olor de las tortitas y de los burritos, de los antojitos propios de su México lindo y del Chile estrella solitaria, como plato principal para la ocasión. De postre, un Pan de nata de Pan de Nata de Tlaxcala, embadurnado de chocolate y enorme de grande.
Dimitris llegó a casa a las seis de la tarde, había estado ultimando la iluminación de la fiesta y comprando los últimos encargos de su madre. Algo le paralizó cerca de la cocina, un olor inusual, intenso y provocador salía de la puerta entreabierta de esa habitación y sus pies autómatas, caminaron en esa dirección. Abrió la puerta y sintió como su cuerpo explosionaba de gusto ante lo que sus ojos contemplaban: una bandada de platos en hilera, cerca de la niña que había buscado tanto tiempo, se encontraba de espaldas, pero ese cabello le resultaba totalmente inconfundible. Se acercó a ella.
- Perdona, no sé si te acuerdas de mí.
Lupe se sobresaltó, no había notado su presencia.
- Sí, usted. Cada vez que aparece, me da un susto tremendo. Lo conocí hace dos meses delante de la fiesta a la que iba como bailarina.

Dimitris sintió una alegría inmensa; sí que le recordaba. No sabía si decirle que la había estado buscando, que quería conocerla. Sin embargo, las palabras que tanto había memorizado en el tiempo en que no la encontró, se esfumaron ante su presencia. Únicamente podía mirarla, ver con qué mimo ultimaba los detalles de la fiesta, observar sus manos, sus brazos y esos labios a los que besaría en ese instante, si supiera que no le faltaría el respeto a esa niña, no tan niña a medida que espiaba sus facciones, sus curvas. Lejos de la oscuridad de la noche en la que la conoció pudo darse cuenta de su edad, de su clase social y de las diferencias que existían entre ambos, pero no le importó tan sólo un pensamiento vagaba por su mente, deseaba conocerla con todas sus fuerzas.
- Perdona, Lupe, ¿esta noche vendrás a la fiesta?
- No, señor. Mi sitio está aquí, que todo salga bien y que no falte la comida fuera. La patrona de la casa me lo mandó así y no puedo disgustarla.
- Lupe, yo soy Dimitris, el hijo de la patrona, como tú la llamas, y mi deseo es que esta noche aparezcas por la fiesta. Hablaré con mi madre y todo solucionado.
Hizo que se alejaba, pero ante la mirada atónita de la niña, retrocedió y la besó delicadamente en la mejilla. Lupe sintió el calor de los labios de Dimitris, su respiración rápida y las mejillas volvieron a tornarse del mismo rojo del de la noche en que ése extrañó interrumpió su intimidad. No debía ir a la fiesta, algo en su interior decía que no era lo adecuado, además ¿dónde encontraría a esas horas una vestimenta adecuada? Le vino a la cabeza su vecina Dafne, costurera de las mejores familias, tal vez ella dispusiera de un vestido para prestarle esa noche.

Efectivamente, Dafne nada más enterarse de dónde iría Lupe, se le alteró el pulso: la casa de su hijo, a la que tantas veces había intentado ir para verle. Recordó que tenía un vestido de seda blanca largo, con un sólo tirante diagonal de cenefas doradas que sujetaba el vestido a la altura del pecho. Quien había encargado este trabajo lo rechazó por no ser demasiado ostentoso, por lo que con algún arreglo y buen acompañamiento podría servirle a Lupe.
Salió de casa de Dafne fascinada de tanto lujo, había olvidado quién era y tan sólo deseaba llegar a la fiesta, que él la viera. Corrió y corrió y cuando llegó a la puerta sintió la admiración de todos ante su presencia. Hombres y mujeres se giraban, cuchicheaban y murmuraban en voz alta, se preguntaban quién era esa chica, de dónde había salido. Sólo Eugenia maldijo la decisión tomada esta tarde, pues vio a su hijo cómo se dirigía firme y decidido al encuentro de Lupe, apartando a los visitantes y sus ojos llenos de brillo, fulgor.


Me temo que comer mis palabras, os dije que habría un final hoy, pero no puedo dejar la historia. Cuando me doy cuenta de lo que he escrito resulta que es demasiado y tampoco quiero dejar una Biblia como entrada. Por eso ahora no voy a prometer que la próxima entrada será el final, si no que digo que es lo que me gustaría... Sólo espero que os esté gustando y que me esperéis un poco para el final.

La receta de hoy unas ricas magdalenas. Tremendas de ricas para desayunar, esponjosas y con el sabor de limón en cada bocado. Seguro que os gustan.


Magdalenas de limón
Ingredientes
3 huevos
250 gr de leche
70 gr de aceite de girasol
330 gr de harina
250 gr de azúcar
1 yogur de limón
La ralladura de un limón
4 sobres de gasificante (2 dobles: 2 blancos + 2 moados si son marca Hacendado)

Precalentamos el horno a 180º y preparamos los moldes individuales de papel para las magdalenas. Yo éstos los he puesto sobre un molde de 9 magdalenas para que no perdieran forma los moldes individuales.
Ahora preparamos la masa de la magdalena. Para ello, colocamos los huevos en un bowl con el azúcar y mezclamos con la batidora durante unos minutos hasta que se deshaga el azúcar y tome la mezcla espumosa tome un tono amarillo pálido. A continuación añadimos el aceite, se vuelca el medio yogur y la leche y se sigue uniendo los ingredientes. Ahora incorporamos la ralladura de limón.
Tamizamos la harina y los papeles de gaseosa y se va mezclando con lo anterior y se echa rápidamente en los moldes. Horneamos durante 20 minutos o hasta que veamos que la magdalena está doradita y pinchando con un palillo salga limpio. ¡A comer!

43 comentarios:

fresaypimienta dijo...

Me han encantado tus magdalenas de limón, son una merienda ideal y con esos papelitos de topos ya me han enamorado!!!! te han quedado fantásticas! feliz semana guapa

ANA dijo...

Ese toquecito de limón le da una chispa especial a cualquier bizcocho.

Besos!
Ana de: 5 sentidos en la cocina

Belén - Cocinar para dos dijo...

Tienen una pinta impresionante!!!
Besote guapetona!!

cristina dijo...

que ricas y que papelitos mas bonitossssssssss me encantannn

Kako dijo...

A mi me encanta el toque de limón, se ven deliciosas, quiero algo dulce ahora!
Un beso.

EL PUCHERETE DE MARI dijo...

Pero chiquilla tu y yo debemos tener telepatía, mira que hemos hecho las misma magdalenas con los mismos moldes, de IKEA ¿verdad?.
Deliciosas, mi receta no es exactamente igual, pero han quedado tan ricas como las tuyas.
Bueno me encanta el relato, estoy deseando leer la próxima entrega, espero que no tardes mucho.
Un beso bien gordo

Viena dijo...

No puede ser Gitanilla, nooooo, esto por entregas me tiene atrapada. Menuda gitanilla eres, pero de verdasd jajaja.
Las madalenas si, muy ricas, pero no tardes mucho con la historia porga, que estoy pendiente.
Un besazo.

Alice dijo...

UMMM¡! las magdalenas son mi perdición me alegran el desayuno casi todos los días. Probaré tu receta así vario un poco.
Te han quedado preciosas.
Un besito

wada dijo...

No sé qué me gusta más, si las magdalenas o los moldecitos.. qué monos son! pero esque lo que llevan dentro tiene que estar riquísimo con el toque del limón, apuntadas quedan.
Besos!

jose manuel dijo...

Otra receta de magdalenas que me apunto, si tu dices que son esponjosas y viendo las fotos es que no se puede dudar. Me las apunto.

Saludos

Alcantarisa (cocinando en mi isla amarilla) dijo...

Tremendísimas tus magdalenas!!! viendo las fotos, se le antojan a una rápidamente!

Un beso.

Mandarina dijo...

¡wow! Parece como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, jejeje. Justo hoy subí una receta de magdalenas, pero los mías son saladas. Así que brindo por la coincidencia levantando mi magdalena :)

Visc a la Cuina dijo...

Esperaremos el final, mientras voy preparando estas magdalenas maravillosas...

silvia dijo...

y siempre nos haces esperar,menos mal que nos dejas con magdalenas,trenedonas,que ricas con limón ;))

besos

Belén y Bego dijo...

Estas magdalenas se ven muy ricas, y con esos moldes tan bonitos apetecen tanto...
Mientras esperamos el final me llevo una para probarlas.
Bsos

MªJose-Dit i Fet dijo...

Aleeee y nos dejas con la miel en los labios...las madalenas te han quedado estupendas y esos moldecitos son una chulada...un besito!!

Curra dijo...

Pues na mientras esperamos la ultima entrega y con tu permiso me llevo una magdalena de esas estupendas para que se haga mas corta la espera.
Un beso

Hilda dijo...

Mmmmmm, esas magdalenas se ven realmente deliciosas, serán estupendas mientras esperamos el final.

Besinos

Tengo un horno y sé cómo usarlo dijo...

Compramos los moldes en el mismo sitio, eso lo tengo claro. Yo aún no los he podido sacar del armario. Hoy he estado en la playa, aún llena de güiris, para que te hagas una idea de por qué no he podido arrancarme a hornear como una loca, que es lo que me pide el cuerpo.
Al menos, por tus fotos, veo que quedan genial!
te han quedado estupendas, un beso.-

Amanda dijo...

¡¡Deliciosas Magdalenas Gitanilla!!!
¿te has planteado escribir un libro?
;-D
Mil besotes.

Beatriz dijo...

Aquí vengo a recoger la parte que me toca. Qué buena pinta tienen!!! y menudo trajín que le estás dando a los moldes del ikea, jejeje.

Besos guapa.

El concierto de Bosé colosal MMMMM me encanta!!!

Jose dijo...

Bizcochos, magdalenas y toda clase de bollos y dulces de limón me pierden.

Besos.

María dijo...

Bueno Gitanilla, a la espera estamos del final de tu gran relato... dentro de poco también me toca hacer magdalenas, y compré los mismos moldes y ya somos varias jejeje!! A ver en que termina todo esto. Besos guapa!

Espe dijo...

riquisimas,el toque de limon siempre me gusta y esos papelitos...que bonitos son

Silvia dijo...

Estas magdalenas triunfan allá donde vayas. Tanto para niños como para adultos se convierten en un manjar y en un no parar de comerlas hasta acabar con ellas.
Además de preciosas te quedaron muy esponjosas.

Besos.

Ague dijo...

wuauhhhhhhh¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
que ricura de magdalenas....con ese toque a limón me encantan,te tomo la receta,
un besito y buen comienzo de semana.

locasita dijo...

Hola, guapa! tengo los sobres de gasificantes comprados desde hace tiempo pero todavía no los he usado. A ver si me animo con estas magdalenas. Ricas, ricas!! Besotes!

Marisa dijo...

Deliciosas madalemas guapa, te cojo un par para el desayuno, que ya babeo, un abrazo.

La Cucina del Topino dijo...

Te han quedado deliciosas!! me llevo unas cuantas y continuo a actualizarme con las recetas que me he perdido!!
Besitos

Aromadoce dijo...

Amei seu cantinho, lindo , lindo, já me associei ao blog. Bjinhos Bárbara do Aroma Doce

BlueLady dijo...

Ainsss!!! Lo siento, vas a tener que hacer la foto de nuevo, mientras leia tu historia me las he ido comiendo... de qué dices que son, de limón?!!! Buenísimas.. jajaja
Gitanilla mia, cuando puedas pasate por mi Blog que hay algo para ti. Un beso grande.

Fimère dijo...

ils sont beaux ces muffins au goût citronné!!!
parfaits pour accompagner une tasse thé
bonne soirée

foodtravelandwine dijo...

Gitanilla....Me tienes angustiada....estoy metidisima con tu historia......no quiero ni pensar en el final!!!....ojala todos queden felices.....tus magdalenas se ven bien ricas te dire......Abrazotes, Marcela

leticia dijo...

Desde que no hago magdalenas ....aisssss u qué buena pinta tienen estas y de limón uhmmmm
Saludos,

Alicia dijo...

Ricas, ricas se ven de lujo, hace mucho tiempo que no te visitaba, pero veo que tus recetas espectaculares como siempre ¡¡
besitos Ali

María dijo...

Eres tremenda....al final vas a tener que escribir un libro, je,je, las magdalenas deliciosas, y los moldes ¡buahhh! se escapan de mi en todos los Ikea...¡son malos!.
Un besazo

*Eva* dijo...

qué papeles más monos!!!

Rous dijo...

Muy ricas estas magdalenas, me encanta el toque del limón.
bss

Nati dijo...

Yo me llevo un par de ellas jajaja que con una sola no hago na de na jajaja. Un besazo.

Alanda dijo...

Qué ricos dulces no sé con cual quedarme, se ven deliciosos.Un besito

Empar dijo...

¡Buenísima pinta!
Me llevo unas cuantas para seguir leyendo como sigue en la próxima entrada.
Porque esto de hacer las cosas por fasciculos me mata. jajaja.
Un beso.

andrea dijo...

Hola gitanilla!
Me interesa mucho usar una foto tuya en un libro, puedes por favor enviarme tu mail??? Así te explico de qué va el proyecto! Por favor escríbeme urgentísimo a andrea.gal.gr@gmail.com

Gracias y saludos!

vamosalculete dijo...

¡Hola, guapetona! ¿Qué tal? ¿Cómo te van las cosas? Espero que muy, muy bien.

Hoy estamos de "cumpleaños" ¿recuerdas?...jijiji...Hoy hace un año que nos conocimos en casa de Angie haciendo el curso de galletas...¡uf! ya ha pasaado un año ¿eh?

Hace tiempo que tenía ganas de venir a visitarte y decirte que se te hecha de menos y, hoy, me parecía un buen día. En fin, que espero que te encuentres bien y que pronto tengas un ratito para publicar alguna que otra recetilla porque- digo yo. ¡comer, comerás! ¿No?...jajaja...

Un besote, mi solete.

Vamosalculete.

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