miércoles, 15 de septiembre de 2010

Chile estrella solitaria



Guadalupe no pertenecía a la tierra de Dimitris, era hija del país cuya virgen lleva su nombre, Méjico. Su padre Moses había dedicado su juventud al negocio del mar. Viajó por los lugares más exóticos y lejanos para comprar telas, especias, piedras preciosas y todo aquello que en Grecia pudiera ser adquirido por los mejores postores a precios desorbitados. Una excusa para escapar en busca de aventuras, descubrir sitios espectaculares y experimentar nuevas sensaciones.
Sin embargo, entre el trasiego de viaje y viaje llegó a Méjico donde se enamoró locamente de una mujer, mitad española, mitad mexicana, pero racial hasta el último poro de su piel. Un fugaz romance que terminó con su muerte de María tras el alumbramiento de una niña, el mismo día de la patrona del país, el 12 de diciembre, de aquí su nombre Guadalupe.

Su abuela materna se hizo cargo de ella y la educó hasta hacerla una mujer de doce años. El sitio de su aprendizaje la cocina, donde atisbaba el vuelo de la falda de su abuela, que cocinaba los platos más sabrosos para sus patrones. Su olfato se acostumbró rápido al olor del chile, del cilantro,... su gusto, al sabor del tlalpeño, de los tamales y de la buena carne de res. No había día en el que no recibiera su pequeña ración, ahora sí, a escondidas, lejos de la mirada inquisitiva del resto de sirvientes.
Pronto comenzó a ayudar en el trabajo. Los achaques de su abuela debían acallarse, por lo que sustituyó el lápiz por la cuchara de madera y aprendió la tradición de su país entre fogones. En cuatro años tuvo tiempo suficiente para cocinar todas las recetas de su maestra, de experimentar por sí misma y de preparar nuevas creaciones; sin embargo, había un plato con el que disfrutaba, el Chile Estrella Solitaria, pues su mezcla de sabores y la sutileza del chile picante la dejaban anonadada, suplicando por un poquito más.

Lupe apenas disfrutó de la compañía de su padre durante esos años, quien volvió a navegar, intentando, en vano, olvidar a la mujer de sus sueños, cayendo derrotado cada vez que podía en las caricias compradas, en el amor simulado.
En Navidad siempre volvía a Tlaxcala donde vivía su hija y su suegra para celebrabar el mes de diciembre entero. Moses era consciente del poco tiempo que le quedaba a la abuela, su edad y la enfermedad en los huesos iban haciendo estragos rápidamente. Ahora, lo que no intuyó fue su muerte repentina, el mismo día en que Lupe cumplía los doce años. La enterraron sin más honores que su ropa de domingo y su rosario entrelazado en las manos, con su sonrisa mellada, la misma con la que amaneció, símbolo del encuentro con su hija en cielo divino, pues como había contado a su nieta: "Un día de estos vendrá tu madre a recogerme para llevarme y sonreiré antes de marcharme, a pesar de que te dejo, sólo para que sepas que estoy con ella".
Fue entonces cuando se vio obligada a recoger sus pertenencias y viajar con Moses. Recorrió toda la costa de México, vivió nuevos amaneceres, se asombró ante el oro, todo mágico. Sin embargo, su padre observaba su desarrollo, como se iba convirtiendo en una mujer y su cuerpo adoptaba las formas propias de su edad. En unos meses se había convertido en una preciosa mujercita, lo que conllevó a más de un comentario de los marineros compañeros de Moses. A él únicamente le intranquilizaba la piratería, esa pandilla de insensatos maldecidos como la peor raza existente en el mundo del mar, aquellos que disfrutaban con las muchachas más jóvenes y se apoderaban de su mayor tesoro. Por ello, tomó la mayor decisión de su vida; abandonó su ilusión, sus viajes, para adentrarse en un último viaje, el de regreso a su tierra natal la isla de Milos, donde poder acomodarse y buscar un marido para su hija.

Lupe desembarcó en Grecia en la primavera de su trece cumpleaños. El mar transparente y el ajetreo de los pescadores en la orilla del mar le transmitió serenidad, a pesar de chapurrear sólo un poco la lengua paterna. El mercado a pocos metros, donde se observaba mujeres comprando verduras de lo más coloridas.

La casa de la abuela paterna de Lupe se encontraba totalmente derruida, el peso de veinte años sin ser habitada. Moses sintió el dolor agudo de su corazón, junto con sus añoranzas y recuerdos infantiles, el olor de su madre, la sonrisa de su padre. Se comprometió en esos instantes en recuperar su hogar y transmitirle a su hija tantos recuerdos.
En apenas unos meses terminó la reparación de su casa, recuperó sus antiguos amigos y comenzó a pescar para ganarse la vida. Su cuerpo, curtido por tantos años al sol y su mirada perdida, atrajo los suspiros de más de una mujer. Una de ellas le habló del futuro de Lupe.
Necesitaba presentarse en sociedad, ser vista y admirada por los hombres del pueblo, pero no por cualquiera, sino por los más poderosos. Su belleza y su mezcla racial pronto sería admirada y deseada. Tan sólo había que buscar una forma con la que conseguir todo esto y la mujer recomendó a Moses el baile.
Lupe se extrañó cuando un día su padre le dejó dinero para que visitara a su nueva amiga. Ella le enseñaría el arte del baile, según habían ultimado los dos adultos y en cinco meses ya estaba preparada para su debut. Vestida con un pantalón ancho, corpiño y velo naranja, aprendió a maquillarse para esa noche. Un hilo de kohl negro dibujaba su ojos rasgados y los labios cereza se hacían apetecibles. Se miró en la fuente del pueblo, cuando iba camino de la fiesta a la que había sido invitada. No se reconoció y sintió la vergüenza recorriendo su cuerpo, ¿tendría valor para seguir el baile en público? ¿o se equivocaría en el primer paso?
Se acercó a la entrada del jardín donde el anfitrión de la fiesta le esperaba; sin embargo, no se atrevió a llamar, retrocedió y retrocedió, buscando refugió, cuando chocó con las ramas de un sauce llorón...


Y lo siento el final... El final en la siguiente entrada. Es que una se pone a escribir y a escribir y se mete dentro de la historia, que cada vez toma más vida. Espero que me perdonéis.

Con esta historia os presento una nueva receta para el concurso de recetas mexicanas que organiza Lazy Blog con la Escuela de Cocina Kitchen Club y casi no llego... Se llama Chile estrella solitaria y es un plato muy original, pues mezcla el chocolate con la cerveza dejando un sabor muy rico y diferente, donde el chile se nota en cada bocado.
La receta la saqué de Cocina del mundo, aunque revisando libros de recetas mexicanas también se puede ver en "Cocina mexicana, más de 100 irresistibles recetas".

Chile estrella solitaria
Ingredientes (4 personas)
1 cucharadita de semillas de comino
650 gr cuarto trasero de buey en dados de 2,5 cm
harina salpimentada, para rebozar
3 cucharadas de grasa de carne de buey derretida, grasa de beicon o aceite vegetal
2 cebollas picadas
4 dientes de ajo picados
1 cucharada de orégano seco
2 cucharaditas de pimentón dulce
4 chiles rojos secos tipo ancho o pasilla, o al gusto, triturados
1 botella grande de cerveza lager
120 gr de chocolate negro

Tostamos ligeramente las semillas de comino a fuego medio, agitando la sartén, unos 3 o 4 minutos. Deja que se enfríen y después májelas en el mortero.
Ahora, salpimenta la carne y rebozala en un poco de harina harina . Fríe la carne en una cazuela grande con aceite. Retírala y reserva para después.
En la misma cazuela y con más aceite si hiciera falta, ponemos a pochat la cebolla y el ajo en la cazuela durante 5 minutos a fuego suave, hasta que estén tiernos. Agrega el comino, el orégano, el pimentón y el chile y remueve 2 minutos, con cuidado de que no se queme el pimentón. Vuelve a poner la carne en la cazuela, vierte casi toda la cerveza y añade el chocolate troceadito. Llévalo a ebullición removiendo, baja la temperatura, tapa la cazuela y déjalo a fuego suave 2 o 3 horas o hasta que la carne esté bien tierna, añadiendo más cerveza si fuera necesario.

27 comentarios:

Empar dijo...

¡Vaya Gitanilla! Tanto la historia como la receta me van gustando.
Lastima que la historia vaya llegando a su fin, parecia interesante, ¿porque no la alargas un poco más?
Y como te decía esa estrella solitaria debe estar estupenda, claro que yo iré probando poco a poco por el pique.
Un beso.

Amanda dijo...

¡¡Llegaste a tiempo guapa!!
Mucha suerte en el concurso con esta rica receta.
En ascuas me dejas...
Besotes.
;-D

foodtravelandwine dijo...

Seguire esperando el final de esta historia....que intrigada me dejas!!.....tu receta? sabrosisima....buena mezcla has hecho.....y el nombre muy sutil........Abrazotes, Marcela

Hilmar dijo...

Qué buena receta Gitanilla!!
Ahora a esperar el final de la historia... muy bien, nos dejas a todos en expectativa :)
un besote guapa y buena suerte,

Laura (Recetas Trucos y Tips) dijo...

qué pinta, ese color brillantito es muy tentador!

enhorabuena y muchiiisima suerte para el concurso, una historia y receta muy trabajadas:)
feliz jueves

Carmen dijo...

Ora vez nos dejar a medias, no hay derecho!!!!!
Si ya digo yo que es peor que las novelas del mediodía, ji,ji,ji
Me encanta la receta, tiene una pinta estupenda.
Besitos

Tengo un horno y sé cómo usarlo dijo...

Me ha encantado esta receta. Los pocos platos mexicanos que he probado con chocolate me han encantado y el chile con chocolate es genial, así que voy a probarlo, porque tiene que estar muy rico. Y me gusta mucho cómo lo has presentado. Sabes si se sirve acompañado de frijoles, de arroz, de tortillas???

Un beso.

nuria dijo...

La salsa de este plato parece deliciosa, suerte en el concurso.. y venga, dinos cómo acaba ya la historia! :) besos

Alanda dijo...

Entre la historia y la receta, me dejas con la boca abierta.Qué salsita, para mojar pan,jejej.
Un besito guapa

Kako dijo...

Que rica se ve Gitanilla, la salsa me ha encantado y el color maavilloso.
Un beso.

Lolah dijo...

Qué cosa tan rica! Menudo aspecto que tiene esa salsita tan oscura y espesa, me encanta.
Y eso de dejarnos a mitad de la historia como hacen en las telenovelas...eso no se hace...
Un besico.

Espe dijo...

pero que receta mas original....no me imagino como puede saber..

Don Camilo y Caldereta dijo...

La receta riquisima, apuesto a que tiene exito en el concurso de cocina. Podrias probar tambien en un concurso literario, la historia promete, pero NIÑA en el mejor momento te das cuenta de que se te acaba el tiempo?? Pues yo no voy a perdonarte hasta que nos cuentes el final, que ahora ya no vivo hasta que no me entere de como acaba la historia ... Ja Ja
bsts. Maite

Viena dijo...

Eh gitanilla, me tienes enganchá, no puede ser. Mira en el concurso participará la receta, pero tu relato, tu relato ya mismo ganaba un premio. Desde luego, tienes arte.
Un beso.

Nati dijo...

Tiene una pinta estupenda esta receta y la historia ni te cuento. Un besazo y suerte en el concurso.

Nieves dijo...

Bueno a ver si terminamos ya la historia que nos dejas siempre con la miel en los labios. Aunque bien hinchados que se tienen que poner los susodichos con tanto chile.

Un besito.

jose manuel dijo...

Una historia estupenda y encima una receta también buenisima.

Saludos y suerte en el concurso.

Jose dijo...

Magnífica receta Gema. ¡Cerveza con chocolate!. Y además toque picantito. Riquísima.

Besitos.

Su dijo...

pues yo adoro el choco y mi marido el picante, a ver como acabamos,,ah,,y me debes una entrada en dde var en var2,,soy tu primera seguidora

MªJosé dijo...

menudo plato te ha quedado de vicio madre mia, que presentacion mas bonita.
besitoss guapaaaa

Belén y Bego dijo...

Otra vez nos quedamos con la intriga... estamos deseando conocer el final de la historia!!
El plato delicioso, una mezcla muy interesante, chocolate, picante, cerveza...ummmmm esta receta promete.
Suerte en el concurso!!
Bsos

[[Nutella]] dijo...

muy buena la receta y la historia parece de corin tellado :D suerte en el concurso

stefania dijo...

ciao questo tuo piatto è davvero ricco di sapore, mi piace moltissimo nuovo come sapore per me, grazie :)

Ribereña dijo...

La receta tiene muy buena pinta.... y tendremos que esperar a ver como termina la historia.... jeje

Gracias por visitarme guapa!

Besos

Tatiana dijo...

Muy buena pinta!! que tengas suerte en el concurso, estaré esperando la segunda parte de la historia!!
Besossss

silvia dijo...

Tenías que ser guionista Gemma,tienes ese punto de intriga que los guionistas,jejejjeje,eres tremenda.
Esa carne tienen que estar de muerte y mira que no me vá mucho la carne,pero he provado el buey guisado y me gustó muchísimo.El color de la salsa,no podía se más atractivo....a ver que tal ha idos el concurso,ya lo veremos,pero este plato tiene su punto!

Un besote corazón....oye y cuando publiques en la revista pasa el enlace,porfa,que me hace mucha ilusión,presumir de bloguera,articulista...se dice así?

UN besote

Marta Benicá dijo...

Maravilhosas receitas. Abraço.Boa semana.Venha me conhecer também.

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