lunes, 2 de agosto de 2010

Helado de chocolate y avellanas


(((3 meses y 137 seguidores. ¡¡Muchas gracias!!))

Mi experiencia con las piraguas resultó una catástrofe total y estos domingos de verano me recuerdan claramente el bochornoso día que pasé.
Sucedió tal día de hoy hace un año. Nos despertamos con el plan montado: visitar nuestra playa de Madrid, es decir, el Pantano de San Juan. Ésta vez nos acompañaban los amigos de curro de Carlos, así que ya se encontraba trajinando el personaggio de mi novio un planazo: alquilar lo que fuera allí, pues eso de andar tirado entre piedras y residuos humanos, nada de nada. El planazo para él es la experimentación, el descubrimiento de la naturaleza en estado puro, y las actividades "extraplayeras" le divierten como a un crio: "A ver ¿qué hay allí?, ¿pero y este camino dónde lleva?" La curiosidad en persona y el desequilibrio emocional para mí, porque seguirlo en sus excursiones suele ser una tarea casi imposible.

Aterrizamos en la "playa" colocamos las toallas y zumbados al puesto de alquileres. El cartel era bien claro, o escogías un hidropedal o te quedabas con una piragua. Evidente cual fue nuestra elección, ¿no? A mí el asuntó no me pareció nada adecuado por mi condición de deportista torpe, pero me pintaron tan estupenda la experiencia de poder navegar a tus anchas que casi soy la primera en enganchar un aparato de esos.
El chico del alquiler depositó nuestras embarcaciones en el agua y sin más dilación nos dejó, indicándonos únicamente que teníamos una hora para disfrutar. Si él supiera qué clase de disfrute me deparaba a mí el destino, no hubiera permitido que me subiera a la piragua seguro.

Miro como mis amigos se aposentan en sus puestos y mi primera indecisión:
- Oye ¿y a esto cómo se sube una?
- Pues pisas y 'pa' dentro.
Hombre ¡gracias Carlos! Tarea fácil cuando el agua te llama, moviéndose sin descanso.
Hinqué el pie y... Cuerpo para la derecha, inclinación hacia delante, ahora a la izquierda. "Uyuyuyuy y ¿ahora cómo nos agachamos? Mejor no pregunto vayan a pensarse éstos que una no puede con una piragua".

Para cuando controlé el meneo, mis amigos estaban a 30 metros de distancia y con remazos de profesionales se alejaban a ritmo seguro de mí. Yo me calmo y agarro los remos. "A ver esto como lo hacen en la tele, el remo cogido con las dos manos y se mete en el agua, primero a un lado y luego al otro. Ehhhhh ¡sí! ¡Esto marcha! Si es que dónde se ponga una autodidacta, que se quite el más entrenado!"
¡Qué rápido canté victoria! Me emocioné y cogí una velocidad digna de ser grabada. Pero mi dirección, totalmente errónea. Mientras mis acompañantes se dirigían a la derecha para adentrarse en el pantano, yo cogí rumbo a la orilla. ¡Bien que íbamos! Algo no funcionaba y perfectamente sabía qué era: mi mano derecha; los remazos con ésta no alcanzaban, ni de pasada, la fuerza de mi otra mano. Así que o daba instrucciones correctas desde el cerebro o muy pronto me encontraría en el destino equivocado.
Entonces seguí acelerando mi paso y seguí la estela de mis amigos. Ellos, gracias a los cielos, que decidieron parar unos minutos, pero no os penséis que por mi causa, sino para decidir hacía dónde tomarían rumbo. Cuando conseguí detenerme a su lado, se escucha:
- ¡Por favor salgan de la zona centro del Pantano!
Nosotros que no nos sentimos aludidos cuando se escucha por tercera vez la misma súplica. Sí, era a nosotros. En medio del recorrido de una competición velera que nos encontrábamos y ahora: ¡"corre, Gema, corre", que se estampan contra ti y verás qué gracia!

Viramos hacia el camino izquierdo, puesto que alguien avistó una orilla virgen, sin los estragos del gentío en el que habíamos parado al llegar al Pantano. A todo esto, yo me encontraba cada vez más cansada, mis energías se descargaban como un móvil viejo a un ritmo exorbitante, si por lo menos me hubieran colocado una pila duracell...
Por ello, ante los ímpetus de mis acompañantes para llegar el primero, yo me apliqué ese dicho de "los últimos serán los primeros" y el otro, que no se nos olvide, "lo importante es participar". Vamos, yo a mi ritmo...
A mitad de camino escucho en la lejanía comentarios referentes a unos individuos colocados en un montículo izquierdo, enfrente de nosotros, justo en la trayectoria que nos dejaba en la orilla escogida. Me da por mirar y: "Alaaaa, ¡pero si están tal cual los trajeron al mundo! ¡Cucha tú qué panorama!"
Y claro, a medida que íbamos acercándonos a la orilla, mejor que se veían los chavalillos. Yo cuanto más energía quemaba, menos manejaba mi dirección, más mandaba mi mano izquierda y, consecuentemente, más hacia la derecha que me iba; sí, al lado de los que disfrutaban cómodamente de un domingo plácido. Tonta no es que fuera y por dos cosas bien explicadas...
Pero esto sin intención ninguna, sólo mi mala disposición para navegar. Aquí se pararon mis amigos, a la expectativa de mi rumbo, pues, efectivamente, ya me encontraba anclada en el montículo.
El espectáculo que estaba dando descomunal, por lo que decidí abandonarme en la deriva y que el viento me moviera dónde deseara. Total, ya sabía que para volver al embarcadero no les quedaba más remedio que reencontrarse conmigo, colocada estratégicamente para ello.
Pero a Carlos le dio por hacer de perrito guardián. Ya habían llegado a la orilla de la playa, cuando yo seguía todavía a 100 metros mínimo con toda la intención del mundo de no moverme ni un ápice. Ahí que le da al caballero a soltar:
- ¡Geeeeemaaaaaaa! ¡Espera que voy para allí y te ayudo a venir!
Y yo haciendo aspavientos con los remos, que casi me caigo, gritando como una loca, que ni se le ocurriera que yo estaba muy a gusto allí disfrutando de la tranquilidad del no remar. Pero, él ni caso, mis palabras ni retumbaban en sus oídos, ahí que venía nadando a lo vigilante de la playa hacia el rescate de la hembra herida.
Me llevó a la orilla, por supuesto. Sin embargo, quedaba sólo media hora de alquiler, por lo cual, me pegue un chapuzón de unos segundos, me volví a colocar el salvavidas y comenté:
- Chicos yo me vuelvo ya, que a mí media hora... Bueno que allí nos vemos, que seguro que me alcanzáis.
Y eso pasó, me cogieron. Carlos se quedó conmigo para solidarizarse, pero mi cansancio y el callo incipiente en la mano derecha. ¡Qué cosa más insoportable de deporte, y de calor y de dolor! Aparecí a la hora y media de alquiler. El dueño del chiringuito ni me dijo ni pío, tal cara de frustración debía llevar que me regaló la media hora a mí y a Carlos...
A partir de aquí no he vuelto a tocar una piragua. Cada uno debe dedicarse en cuerpo y alma a lo que le satisfaga y mi sino no se encamina a ser una todoterreno en este deporte...

Ahora la receta...


Helado de chocolate y avellanas
Ingredientes
1 yogur griego azúcarado
1 medida de yogur de leche
1 medida de yogur de nata
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 tableta de chocolate con avellanas (150 gr)
4 cucharaditas de chocolate en polvo sin azúcar

Primero se deshace el chocolate al baño maría o en el microondas a potencia muy baja, sacando cada 30 segundos para mover un poco, hasta que se haya derretido por completo. A continuación mezclamos el yogur con la leche, la esencia de vainilla. Luego, añadimos los dos tipos de chocolate y se integran bien todos los ingredientes.
Por último, se vierte la nata y se hace la misma comprobación.
Ahora se introduce en el congelador removiendo la preparación cada media hora durante dos horas, hasta ver que no ha cristalizado el helado. Si se hace esta parte con heladora, habrá que seguir las instrucciones de fabricante y cuando esté listo el helado se congela.
Antes de tomarlo, se saca del congelador y se deja que tome la temperatura ambiente durante un rato, de forma que sea cómodo cogerlo con una cuchara especial para servirlo en copas. ¡Qué ricura!


47 comentarios:

wada dijo...

Se me han abierto los ojos como platos nada más ver esa delicia de helado, qué bueno por favor! y las fotos preciosas. Una preguntilla, la nata es de montar o cocinar?
Bss!

Jose dijo...

Bueno, avellana y chocolate. Yo me quedo tomando el helado en la orilla y que reme otro.

Besitos.

Cavaru dijo...

Tiene que estar delicioso,qué maravilla de helado!! Me lo apunto.

Un besazo guapa

Espe dijo...

pues si,que ricura..tiene una pinta estupenda

Magdalena de Chocolate dijo...

Qué helado más rico y más fácil! Me encanta :D
Besitos!

Marian Quirós dijo...

exquisito el helado ..con tu permiso te lo copio ...

que a mis niños le van a encantar ..

besazos

natalia dijo...

jaajaj! qué buena la anécdota! Seguro que a mi me pasaría algo muy parecido! Es inevitable!jiji

El helado tiene una pinta espectacular! Hoy estoy viendo un montón de helados hechos sin heladora, voy a animarme a probar alguno, que no sabía que quedaban tan bien!

La NYcheesecake también buenísima pinta...tnego que dejar de visitar blogs a esta hora... que hambre!

Un saludo!
natalia

Empar dijo...

Pero que delicia de helado ¡madre mía la textura que tiene!. Me llevo la receta ya mismo.
Y me encantan todos tus relatos, da gusto visitarte, contigo uno no debe de aburrirse nunca. Je jeje.
Un beso.

MªJosé dijo...

pues vaya Gema con la piragua si es que hay que pillarle el tranquillo, lo peor es cuando te caes y quieres volver a subir pero tienes que volver a intertarlo pero enn el mar jajajajjaja, que es muy diferente.
El helado te ha quedado de vicio que rico y con el toque de avellanas aun mas .
besitoss guapaaa

La Cucina del Topino dijo...

wowwww Gema este helado te ha quedado de lujo, ya me dieron ganas de sacar una cucharadita :-)
Besitos

Goyi dijo...

Lo tuyo con tus historias es muy fuerte...aunque está muy bien poder contar una sus vivencias...
Y ese heladito de escándalo, más que apetecible...
Besitos wapa.

cristina dijo...

muy rico helado besos

Sonia - L'Exquisit dijo...

Jajajaja, a quien se le ocurre subirse a una piragua???

Muy bueno ese heladito...

Un beso,

Hilmar dijo...

Es una delicia de helado! y la tarta de queso te quedó espectacular también.
un abracito, feliz semana!!

Alice dijo...

Pero que helado más rico se ve con una textura deliciosa. Ummm tengo que probarlo. Besos

Lolah dijo...

Qué helado más rico! Yo he hecho uno de chocolate y yogur, pero con avellanas tiene que estar muchísimo mejor.
Un besico.

Carolus dijo...

jajajaja, que historia tan divertida y entretenida.
Ah, el helado tb luce bien, jejej

Lore dijo...

Anda que quien te veria........jajajjajjajajja
El helado tiene una pinta bueniiisima! Cremosito......ummmmmm

Caldebarcos dijo...

Nenaaaaaaaa!!!! COn estos calores ese heladito, está diciendo cómeme.
Biquiños

Filo dijo...

Niña que buena pinta que tiene, probare, bsssss

Visc a la Cuina dijo...

Cierto es que el helado se te da mucho mejor que la piragua! Impresionante!

Puchereta dijo...

Contigo no nos aburrimos, ya estoy esperando con impaciencia tu próxima aventura. El helado de muerte, se me esta haciendo la boca agua.
Besitos

JUANIC® dijo...

Una pinta deliciosa, con el calorcillo que tenemos por aqui de buena gana me comia un par de bolitas antes de acostarme, te ha quedado divino!
Besitos!

Toñi (picapusa) dijo...

oissss, chocolate y avellana, es que son mis dos placeres favoritos!!!,
Yo , piraguas , NI LOCA!!! :P

besitos!!

Ranger dijo...

Que pintaza tiene ese helado, uuuummmm.
Y en cuanto a la piragua... con las ganas que tengo yo de coger una, creo que me lo pensaré mejor, que aquí tengo que luchar además con las olas, no quiero ni imaginarme donde podría ir a parar, jeje.
Bueno, me desconecto unos días para pasarlos en familia, así que te deseo feliz verano!
Hasta pronto guapa!

Beatriz dijo...

Menuda anecdota, jejeje.

Una rica buenísima la de ese helado, MMMMMM y qué fotos más apetecibles!

Feliz verano. Mua

Clemenvilla dijo...

Chocolate con avellana, ñam ñam, cómo tiene que estar ese helado y a las piraguas mejor no arrimarse, yo no sé ni si hubiera podido colocarme dentro de ella, qué cosa más incómoda tiene que ser!!!!!!
Un besito

Irmina Díaz-Frois Martín dijo...

Este helado es puro vicio... cosa buena.
Un beso.

Ana dijo...

Hola Gitanilla!!! Menudo he ladito mas rico... la verdad es que son mi asignatura pendiente, a ver si me pongo con ellos... ah!! y gracias por visitarme y dejar tu comentario!!

Besos...

Anita Cocinitas dijo...

Pero bueno, ¿como es posible que no conociera yo tu blog? Me lo he pasado en grande con tu historia, pobre!
Me hago seguidora tuya ya, tienes una nueva fan incondicional! :)

Ese helado tiene una pinta maravillosa. Mmmh...
Un beso

foodtravelandwine dijo...

Gitanilla....este helado esta para derretirse!!!....que mezcla mas sugerente....una maravilla!!....Abrazos, Marcela

Mer dijo...

Veo que tampoco has podido resistirte a preparar un helado casero... Es que no hay comparación y este tuyo, con todo lo que le has puesto tiene que estar buenísimo...
Un besote!!!

Maria Dolores dijo...

Ese helado ha de estar riquísimo menuda pinta tiene.
Saludos

A SABOR DE HOGAR dijo...

Que bueno tiene que estar, me encanta que le pongas avellanas, tiene que quedar rico, rico
Besoooos

carmelo dijo...

Que rico tiene que estar. La presentación con las frambuesa muy bien, además me gusta el contraste del dulce del helado con el ácido de las frambuesas.

NENALINDA dijo...

Pues me he quedado alucinaaaaaa alucinaaaaa asinque os alquilan las piraguas y alaaaaaaa a la guena de dios que os dejan en el embalse.
Asi luego pasan las cosas,tenian que haberos acompañado para eso las hay de 4 personas o dos ,que menos que una clase para familiarizarse con ella,no me extraña que no te quedaran ganas de volver a repetir.
Yo iba muxo antes a remar con mi costy ,pero hace 3 años las pase canutas en el mar con un kayak de mar y no me he vuelto a subir ni en un embalse ,por suerte llevaba telefono ,que si no no quiero pensar que habria sido de mi.
El helado te ha quedado espectaculaaaaaaaar ,de guena gana me comia una bola ahora mismo ,tengo delito pues aun no he estrenado la heladera ,pero no sabes lo que me esta costando hacerlo ,pues se que en cuanto haga el primero no podre dejar de pecar jajajaa.
Bicos mil wapa.

capisi dijo...

Que ricura , me apuntooooo, un beso.

mesilda dijo...

No se que me gusta mas,si el helado o la tarta de queso...requetebuenos los dos postres!!!
Besets.

Itzi dijo...

Jajajaaj, menudas historias cuentas, me encantan.

¡Menuda pintaza el helado... y la tarta! ;)

Muak.

Sara dijo...

Juro que acabo de darle a enviar y me ha hecho un extraño...
Wueno , que no te vuelvas a subir a esa cosa, vale? el helado weno, weno, pa comerselo.

Amanda dijo...

Un helado de lujo, a mi que me remen mientras me lo como...jjjjj ;-D
Besitos guapa.

silvia dijo...

Menos mal que no se me da´por hacer helado,solo me faltaba....que vicio tengo con el choco y este está tremendón jejej

Besotes....como anda tu yayO??

Sara dijo...

Hola niña, solo preguntarte por el abuelito, está mejor? un besote

El futuro bloguero dijo...

Una vez más, divirtiéndonos con la entrada y sus anécdotas y quedándonos encantados con la receta.

El abuelo, bien, verdad?

Olga dijo...

Chica, qué rico el helado, Me apunto ya los ingredientes que te lo copio, antes de que pase el verano.
Qué aventuras y desventuras te ocurren, vamos que no te aburres.
Un saludillo
Olga

Fimère dijo...

une glace bien fraiche et délicieuse avec un côté bien croquant qui me met l'eau à la bouche
j'adore
bonne soirée

SUSANNA dijo...

HOLA GEMA, GUAPA TU

UN HELADO MAGNIFICO, TOMO RAPIDAMENTE NOTA DE TU FORMULA

MIL PETONETS SUSANNA

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