miércoles, 2 de junio de 2010

Llegada del regalo de Lore y primer cumplemeses





Mira que hoy el día se presentaba como el sol, un tanto alicaído. Dormido por la mañana, tímido a mediodía y sin saber si está disponible por la tarde. ¿Qué te pasa amigo? ¿Hay algo que no concuerda? Tranquilo, todo lo malo pasa; sólo unas horas. Levanta el ánimo y "parriba" como tú, valientemente, siempre consigues. Delante de ti hay una oportunidad de demostrar cuán bonita es la vida cuando tú estás cerca, con qué claridad se ve tu alrededor cuando tú lo inundas con tu resplandor, qué bella es tu sonrisa cuando tú la dibujas...
Porque, ya, sí, somos humanos, y bien hartos estamos ya de escucharlo. Hay rachas en esta vida, pero se acabó y en el fondo sabemos que lo más importante está donde siempre.
Venga, vamos, una chispita de optimismo y un paso, tras otro. Luego una zancada, después un salto, ahora... ¡Corre! ¿Ves qué rápido? Tú sólito lo has hecho y ¿si te paras y lo vuelves a intentar? ¿Lo consigues? ¿Sí? Entonces, ya lo has logrado ¡eres libre! ¡Brilla con toda tu potencia!

Ayy! y es que en muchas ocasiones vamos ensimismados en nuestro minúsculo yo... Pero, de repente, no sabes por qué algo cambia y plafff, ya está vuelves a ser tú. Hoy no iba a ser menos, y es que mi día ha sido de diez cuando he llegado a casa y mi portero me ha dicho que tenía un paquete... ¡Ssíiii!! ¡¡El paquete de Lore!! ¡¡Qué ya me ha llegado!!
¡MUCHAS GRACIAS LORE! !Me ha gustado todo y has acertado de pleno, porque por ejemplo las cucharillas ya había pensando comprarlas, pero al final por falta de tiempo... y el envoltorio de magdalena ¡una monería! Ahora, vais a terminar un poquito hartos de mí con las recetas que voy a hacer con mis nuevos artilugios ;)))!

Y bueno, como hay cosas que seguir celebrando, también me gustaría festejar con vosotros este primer cumplemeses. No es nada, pero quien empieza un blog, y siente que su "cachorrillo" ya da sus primeros pasos, pues siente una auténtica satisfacción y, como siempre, ¡gracias a vosotros amigos!

lunes, 31 de mayo de 2010

Galletas empanadilla rellenas de queso, nueces y frambuesas




Muchas veces me pongo a indagar recetas guardadas en el baúl de los recuerdos. Suele ser un documento word extensísimo... Decenas de copia-pegas de muchos de los blogs que sigo o algunas que he ido recopilando de mi familia y amigos.
Éste es el principio de alguna de mis comidillas. En general, miro que hay en el frigorífico, luego voy a google y hago una búsqueda rápida para ver si consigo inspiración y, después comienza los tejemanejenes... ¿Si cojo esta receta, pero le añado esto, le quito aquello y le echo eso? ¿Pero pegará? Yo, y humildemente yo, diría que sí...
Y, ahí te ves, manos a la obra... Coges los ingredientes, los preparas. Sacas las sartenes, bandejas y enciendes el horno; 180º, mantequilla a temperatura ambiente, nata bien fría, harina tamizada, etc, etc,. Que porque estamos en la cocina, sino cualquiera diría que hemos sacado toda la artillería para una gran batalla.
Pero se ha encendido una chispita creativa y ¿no vas a decirle "espera que ahora no puedo"? No, ella manda; es la artífice indiscutible de ese rato mágico y estelar, donde uno mismo es la inspiración, el máximo creador en potencia.

Aquí os dejo otra recetas de galletas. ¿Qué pesada me estoy poniendo con ellas no? Pero es que así participo otra vez en el concurso de PepeKitchen con la colaboración de Caprichos de cocina. Esta vez mi inspiración vino de una receta que encontré en un libro de galletas que me regaló mi madre, hacían unas empanadillas de galleta y yo le he añadido un relleno riquísimo!!
Hacedlas, pues vais a dejar un poco ensimismado a algún comensal. Pobrecitos vuestros catadores, ya me los imagino... al igual que los míos, ya no sabrán con qué ocurrencia les vais a sorprender.

Galletas empanadilla rellenas de queso, nueces y frambuesas
Ingredientes (24 galletas)
250 gr de harina
75 gr de harina con levadura
200 gr de mantequilla
100 gr de azúcar
2 yemas de huevo
1 cucharadita de esencia de vainilla

Relleno
300 gr de queso crema
50 gr de azúcar
75 gr de nueces picaditas
Mermelada de frambuesa

La preparación es la siguiente. Primero mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar durante 3 minutos. Añadimos el huevo y la vainilla y seguimos mezclando. Después incorporar las dos harina tamizadas. Cuando tengamos la masa bien mezclada, formamos dos bolas y las estiramos separadamente con el rodillo entre dos hojas de papel de hornear. Se deja reposar en el frigorífico veinte minutos.
Mientras preparamos el relleno. Para ello, sólo tenemos que mezclar los ingredientes del relleno, menos la mermelada que la colocaremos por separado, una vez que tengamos la empanadilla casi lista para cerrar.
Cuando han pasado los veinte minutos, sacamos del frigorífico nuestra pasta y la cortamos con un molde redondo de unos 6 a 8 cm de diámetro. A estos círculos les ponemos en el centro una cucharadita de relleno de queso y media de mermelada de frambuesa por encima del queso. A continuación, rocíamos los bordes del círculo con agua y se cierra la empanada. Para sellarla mejor y que no salga nuestro relleno, yo he usado el método clásico de apretar el borde de la empanadilla con un tenedor.Se hornean las galletas durante 15 con el horno precalentado a 200º y ¡¡ preparadas !!

viernes, 28 de mayo de 2010

Cookies de kikos y chocolate



Estaba yo cebando a mi novio con kikos... Todo por culpa de mis conjeturas...
Casi todos los días hago una paradita en el chino que hay al lado de mi casa; que si un día a por agua, otro por chicles, algunas veces caramelos y coca cola. Bien, pues cuando ya llevaba visitando este sitio cerca de un mes, me percaté de que el mozuelo que atendía me miraba de vez en cuando. Vamos que le pillaba yo ojeándome por los cristales de la tienda.
Claro, esas miradas furtivas se hicieron cada vez más evidentes por mi parte. Y, de repente un día, voy a pagar al mozuelo y él, después de cobrarme, me mira como si esperara que le pidiera otra cosa. Yo, un poco incómoda, con esa expresión facial tan directa y seria, le digo:
- No necesito bolsa, gracias.
Pero alarga la mano detrás del mostrador y me da una bolsa de kikos. ¿Eh? ¿y esto? ¿dónde me he perdido? Le repito:
- No que te he dicho que no necesito bolsa, gracias.
- No, esto para ti.
- Ahm... pues...¡gracias!
¡Madre mía! ¡Sospechas confirmadas! Este pobre que le he tenido que gustar yo... Normal, si vas dando las gracias y sonriendo... Así, ¿qué esperas? Bueno, no hay que ser tan negativa, por lo menos te ha regalado una bolsa de kikos.
Llego a casa y dejo la bolsa en la mesa del salón. Me encuentro a mi novio, le comentó la jugada del chino, ve los kikos y..., pis pas, ¡adiós bolsa! "Comida por no comer", ¿no? ¡Vaya rapidez chaval! Bueno, por lo menos se ve que le gustan.
Yo, como buena curiosa que soy, y porque no me queda otro chino más cerca... Volví al cabo de los días y pedí coca cola otra vez. El chino volvió a hacer el mismo procedimiento y ¡me volvió a dar otros kikos! Ummmm... Aquí hay truco me dije a mí misma, pero bueno otra bolsa y ésta me la como yo.
¡Ay ilusa de mí! Aquí quien no corre vuela y mientras yo me estaba cambiando alguien ya estaba royendo los kikos...
El tercer día que me regalaron otra bolsa, ¿cómo no?, ya salí yo mosqueadita. ¿A ver si iba a ser que a los kikos les pasa algo? Pues menos mal que yo no he probado bocado... Anda pero y ¿Carlos? ¡qué lo estoy envenenando! Bueno ¿qué digo yo?, ¡pero si se hincha él sólo! Y el caso es que no le pasa nada...
¿Qué pensáis que me comí la tercera bolsa? Efectivamente, ¡no! La dejé por casa, ahora un poco escondida en la cocina y sobrevivió, con otra y otra y otra... Vamos que no vaya a ser que se envenene nadie. Ahora, tirarlas no lo iba a hacer, ya que sólo eran figuraciones mías.
Fue el sexto día, cuando, por fin, descubrí qué ocurría. Por lo visto Coca Cola y Mr. Corn se habían puesto de acuerdo, y juntas se promocionaban. La estrategia era la siguiente: si te llevabas una botella de coca cola de 500 ml, te regalaban una bolsita de Mr. Corn.
Y nada, pues aquí me di cuenta de que soy retrasada, vaya mi cabeza traidora, manipuladora, que ni un segundo deja de ponerme en ridículo... Si me fijara un poco más, habría visto que en la puerta de las bebidas, ponía la promoción que os acabo de contar, pero como soy el despiste personalizado y la frase esa de "haber qué dan" es muy propia mía, pues ¿qué vamos a esperar de una?

El uso que le di a los kikos son estas galletas. ¡Están espectaculares! ¡Crujientes, de chocolate y con el ligero sabor a kikos, que con el salado que ya lleva hace que el sabor de la galleta coja más intensidad.
Con estas espectaculares cookies participo en el concurso de PepeKitchen con la colaboración de Caprichos de cocina.



Galletas de kikos y chocolate
Ingredientes (6 personas)
100 gr de azúcar
100 gr de harina
100 gr de chocolate con leche
40 gr de cacao en polvo sin azúcar
40 gr de mantequilla
3 cucharadas de leche (o menos para que no quede muy solida la masa)
3 cucharadas de kikos muy picados, casi como polvo (aunque yo los he dejado un poco más gordos)
1 huevo

Para rebozar las galletas:
1 cucharadita de azúcar
2 bolsas (menos lo que has quitado de antes) de kikos muy picados, como polvo

Poner papel vegetal en dos bandejas de horno. Después mezcla la harina, con el azúcar y la margarina. Funde el chocolate con leche e incorpora a lo anterior, también el chocolate en polvo y cuando esté bien unido todo agregar las tres cucharadas de kikos muy picaditos. Añade, por último, el huevo removiendo a fondo.
Cuando tengas lista la masa, déjala reposar como media hora en el frigorífico.
Ahora prepara el rebozado, coloca en un bowl pequeño el azúcar y los kikos en polvo y remueve para mezclar bien.
Para preparar las galletas coge porciones de la pasta con una cucharadita y forma bolas. Pasa las bolas por el rebozado y colócalas en las bandejas de horno, con cuidado que queden espaciadas y no se peguen entre sí (como unos 5 mm entre cada una). Introduce en el horno precalentado a 180º durante 15 minutos y ¡listas! No te preocupes que salgan blanditas del horno, porque luego se endurecen bastante y quedan muy muy crujientes.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Albóndigas de pescado con salsa de tomate y mejillones




Bien, pues yo de pequeña no era de muy buen comer. Al contrario, mis pobres padres tuvieron el sufrimiento de mi falta de apetito. La penitencia de la hora de la comida la compartíamos ambos, o ¿qué digo yo? mi familia entera. Todo eran aspavientos, juegos, "teatrillos" para que si, por algún bien certero, entraba algún sólido en mi boca no lo echara tal cual. Juro que no era mi intención... ¿Cuántas dobles comidas tuvo que comprar mi padre? ¿Cuántas veces tuve que dar cuerda al monigote de mi tío para que se pusiera en marcha mientras me mantenía distraída y que no me diera cuenta de que estaba comiendo? ¿O en cuántos trocitos tuvo que partir mi madre un pistacho para que me tragara de una vez las lentejas "pasadas" (vamos pasadas en la batidora)? "Venga, vamos Gema, come... Una cucharada más y te doy pistacho".

El pediatra, muy alegremente, esperanzó a mis padres confirmándoles que en algunos niños esta desconsideración hacia la comida era habitual y que pasados los dos o tres años, la situación cambiaría. Sin embargo, yo siempre me he caracterizado por ser muy obstinada, constante y, principalmente, cabezona (menudos piropos me estoy echando), por lo que mi repulsa hacia la comida se mantuvo muchos más años que la predicción de tal médico.

Así, las idas y venidas a la farmacia a por vitaminas, fármacos que me abrieran el hambre, hierro, fósforo, etc, se hicieron una constante en mi vida. Para asombro de todos, los jarabes de sabores sí que me los tragaba y sin desconsideración alguna. Pero, a pesar del esfuerzo, yo seguía igual de escualiducha, con mucha cabeza y muy chiquitilla.

Cuando iba a cumplir seis años, llegó mi hermana. Los santos escucharon las plegarias de mi madre, de mi abuela, de mi padre... No querían nada más que la próxima niña comiera; todavía más: que le gustara la comida. Y "Ochío" pasó a ser la niña deseada por todos, regordetilla con ganas de probar todo, de oler, de indagar los alimentos para mayores. Casi había que retirarla de la cocina para que "no se le saltara la yez". Yo no estaba muy segura de que la nueva adquisición de la familia fuera mi hermana... Rubia, con ojos azules, de piel clara y ¡con ganas de comer a todas horas! ¿pero, estamos locos? ¿De dónde ha salido este especimen de personaje? A mí me había quitado el trono una desconocida, ¡estaba claro!

En fin, con diez años y en la adolescencia aprendí lo que es el gusto a comer. De repente cogí mis formitas, algo de carnes, crecí... Así, nació también mi paladar, pues aún no era demasiado tarde... y hoy día me preguntó ¿no era yo el especimen de personaje?

Vamos, toda una declaración, para introducir esta nueva receta, pues otra forma diferente de que coman pescados los niños (y no tan niños) son estas buenísimas albóndigas. Solas y frías ya están deliciosas, pero en esta ocasión le he añadido una salsa fácil de tomate.

Albóndigas especiales de pescado con salsa de tomate y mejillones

Ingredientes (4 personas)
Albóndigas de pescado
500 gr de pescado blanco (merluza, pescada...)
50 gr de aceitunas negras deshuesadas
50 gr de piñones
1 cucharada de alcaparras
1 cuchara de aceite
1 tacita de pan rallado
1 huevo
Sal, perejil y pimienta

Para la salsa de tomate:
1 lata de tomate frito de lata (el del Mercadona está espectacular)
2 ajos bien picados
100 gr de mejillones hervidos en agua y sal (o almejas)
2 cucharadas del caldo donde hemos hervido el pescado
albahaca fresca
Orégano

El pescado blanco hervido se tritura con las alcaparras, las aceitunas y piñones. Después se agrega la cucharada de aceite, el pan rallado y el huevo y se bate otra vez todo. Se sala al gusto y se condimenta con perejil y pimienta.
A continuación se forman bolas con la masa para hacer las albóndigas y se fríen en un cazo con aceite bien caliente. Dejamos que escurran el aceite en un plato con una servilleta.
La salsa de tomate la preparamos de la siguiente manera. En una sartén con un poco de aceite sofreímos los ajos y cuando estén dorados se incorpora el mejillón y dos cucharadas del caldo donde hemos hervido el pescado. Cocinamos unos minutos y se le añade el tomate. Dejamos que se hagan cinco minutos y, por último, se añade la albahaca cortada en trocitos y el orégano.
Para servir, en un plato colocamos las albóndigas y por encima la salsa de tomate.
¡Y A comer!


lunes, 24 de mayo de 2010

Mi primer regalo!!


Bueno... ¡Qué subidón tengo en el cuerpo! Resulta que llego a casa, me pongo cómoda y voy a mirar mi blog, cuando, para mi sorpresa, veo un mensaje de Lore diciéndome ¡¡¡que he ganado un regalo!!! Pero a ver, vayamos paso a paso...

La curiosidad, madre de todos los inicios, hizo que nuestra amiga Lore se decidiera y comenzara su primer blog Cocinándotelo. De eso hace ya un año justo.... Un pequeño juego, o mejor dicho, una pequeña apuesta, que pronto se convirtió en algo muy grande, un espacio donde compartir con todos nosotros, lectores aficionados a la cocina, sus mejores artes culinarias. Y lo consiguió, porque la hemos estado siguiendo y hemos preparado muchas de sus comidas.

Por esto, cuando vi que tenía una nueva entrada celebrando su primer aniversario, no dudé en felicitarla. Me sentí identificada con este post; la forma en que le picó el gusanillo de la cocina y sus incipientes pasos en el mundo bloguero habían sido exactamente los míos; los mismos, que hace casi un mes, me lanzaron a montar mi "rinconcito".

Así que Lore, otra vez, ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!! y no sólo por el regalo, sino por compartir tantas cosas con nosotros, ¡por esa generosidad innata! Por supuesto, ¡ya os enseñaré el regalito!

Y bueno, ya que estoy dando las gracias... También daros las gracias a vosotros, los que me seguís, los que me leéis, los que me habéis encontrado. Esta incursión en mi blog está siendo muy satisfactoria y todo os lo debo a vosotros, que con vuestros comentarios, "alimentáis mi blog" y mi ilusión, por supuesto.

Ea, dicho queda, que no sólo Bardem hoy va a agradecerle a PE el estar a su lado... (joe, ¡cómo se me va!)


sábado, 22 de mayo de 2010

Bocaditos de café


Me acuerdo de mis comienzos en el mundo de las galletas. Experimental, como todo, pero desastroso y caótico... Tenía que entender que lo que va a salir de la pasta de ingredientes no será algo tierno, sino, en todo caso, esponjoso. Y aquí iba yo, manos a la obra, añadiendo más líquido a la masa, menos harina no vaya a quedar demasiado espeso. El primer intento resultó una catástrofe total, pongo la masa en montoncitos encima de la bandeja del horno y, de repente, adiós bolitas, sólo queda un mazacote bien grande y extendido en toda la superficie. ¿Qué ha pasado? No entiendo...
La segunda vez resultó algo mejor, pues la masa aguantó un poquito más para desparramarse, vamos exactamente cuando pasaron dos minutos en el horno ¡Menudo careto se me quedó cuando al hornearse vi que con demasiado regocijo había gritado aleluya!
Y claro, pues después de esto; a otra cosa mariposa... Me embauqué en otras artes culinarias, más propias de mí, como el bizcocho de chocolate, que siempre triunfa en fiestas (y ya pondré...) o mezclas varias, como pizza, pollo, pescados, etc,... Todo con tal de retrasar un poco mi nueva incursión en el mundo de las cookies.
Pero esto no tardó mucho. Ya se me había quedado a mí ese gusanillo, esa mosquita puñetera, diciéndome: ¡no me puedo creer que seas tan torpe! o cuando en ocasiones, se comportaba un poco más benevolente y decía: ¿Si has hecho esto como se te van a resistir unas galletas? Así, un día haciendo una masa de pizza, pillé el truco: ¡tiene que ser una masa de galleta bien consistente para que no se disuelva tan rápido! Vaya descubrimiento el mío, ciencia en estado puro diría yo... En fin, cada uno con lo suyo y aquí os dejo esta magnífica receta; bocaditos de café muy sutiles, porque el aroma del capuccino es así, y también por lo esponjoso del relleno. Son perfectas para tomar con el desayuno o café, o a media tarde, o para cenar...

Bocaditos de café
Ingredientes (20 galletas, dependiendo el tamaño, claro está)
150 gr de mantequilla
150 gr de azúcar moreno
2 huevos (si quiere más espesa la masa, sólo 1)
350 gr de harina
25 gr de capuccino soluble o dos sobre.

Precalienta el horno a 200º. Bate la mantequilla con el azúcar hasta que tengas una crema. Agrega el resto de ingredientes: primero la harina, segundo el capuccino y lo último los huevos.
Mezcla todo bien, amasa y extiende la pasta formando un rulo de salchichón con papel trasparente. Mételo en el frigorífico, mínimo una hora. Después yo cogí con una cucharadita montones de la masa e hice bolitas, que coloqué en la bandeja del horno. Preferí este método, pero si se desea, se pueden hacer rodajas del salchichón de pasta y tal cual hornearlas.
Finalmente, se dejan las galletas horneando durante 12 minutos y ¡listas! No estarán crujientes, si haces bolas, porque la masa no se extiende del todo y se montan galletas muy tiernas y ricas.

martes, 18 de mayo de 2010

Pechugas de pollo con aire oriental




Normalmente no tengo mucho tiempo para preparar comida a mediodía, de aquí que mi congelador esté lleno de los tuppers de mamá o de mi suegra. ¡Vaya tetris más apasionante el ir colocando toda la comida en un congelador mediano! Al final entra todo, pero la fatiga que paso... Ahora, no puedo quejarme, tengo comida para mínimo un mes y encima, lo mejor de cada casa, todo caserito y seleccionado para que no falte ni una proteína o vitamina de menos, que deje de alimentarnos. No hay nada como volver a probar un buen cocido (habichuelas diría alguno que yo me sé...), el pisto o las riquísimas croquetas de jamón. ¡Ya no tengo que ir a casa para poder comer en condiciones! ;)) No lo digo en serio mamá, que como la comida recién preparada y, sobre todo, como en casa..
Pero, bueno hay días que vuelvo a mi rincón-cocina y experimento un poco, que es lo que me relaja y divierte. Así es cómo salió esta receta estupenda...

Pechugas de pollo con aire oriental
Ingredientes (2 personas)
4 lomos de pechuga cortados en daditos
1 cebolla
1 manzana
2 cucharadas de pasas
1/2 vaso de vino blanco
3/4 vaso de caldo de pollo (o 1/2 cubito de avecrem, disuelto en agua)
1 cucharadita de curry
1 pizca de nuez moscada
1 pizca de canela
Sal

Se sofríe el pollo, previamente salpimentado, en una cacerola con dos cucharadas de aceite. Se aparta y sobre el mismo aceite, pochar la cebolla y una pizca de sal. En el caso de que se pegue añadir unas cucharadas de agua. Cuando esté lista la cebolla, incorporar la carne, las pasas y el medio vaso de vino blanco. Agregar el curry y la pizca de nuez moscada y mezclar bien.
Después de un minuto añadir la manzana pelada y cortada en tacos y la pizca de canela. Por último echar el caldo de pollo y dejar a fuego lento todo hasta que se consuma el caldo y las pechugas estén tiernas. Salar al gusto, si hiciera falta.
¡¡Impresionante!!

lunes, 17 de mayo de 2010

Banana bars



Es lo que tiene internet o el mundo blogero concretamente... Visitas un blog, de recetas en mi caso, empiezas a leer una que te ha llamado la atención por el nombre, los ingredientes o la foto. Luego miras otras etiquetas y, sin quererlo ni beberlo, te encuentras en otro blog. ¿Cómo ha podido pasar tan rápido el tiempo? Yo dije un rato y ya son ... Y ¿qué? ¡¡Me lo he pasado "divinamente"!! Tantas cosas que aprender, experimentar, tantas delicias para la vista, que si no fuera porque veo los blogs a través de mi ordenador, podría decir que hasta huelo lo que veo!! Mmmm!!! Ojalá pudiera hacerse realidad en un futuro, ¿te imaginas? Un trocito de mi cocina más cerca de tí, para que te acerques a mi mundo y me digas qué te parece el sabor, si le añadirías algo, o para proponerme más recetas. Eso sería... ¡¡la leche!!
De momento me conformo con que una vez más os guste otra receta estupenda. Se trata de unos Banana bars, que como el buen vino, está mucho mejor si se dejar reposar mínimo un día. ¡Está de vicio! A ver qué os parece.

Banana bars

Ingredientes (6-8 personas)

Bizcocho
1/2 taza de mantequilla ( 115 gramos)
1 taza de azúcar blanco (225 gramos)
1/2 taza de leche
1 cucharadita de extacto de vainilla
1 y 1/2 taza de harina todo uso (165 gramos)
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/4 de cucharadita de sal
1 plátano muy maduro en puré
1 cucharadita de zumo de limón
1/2 taza de nueces picadas (40 gramos)
1/2 cucharadita de canela

Crema
2 cucharadas de mantequilla
1 cucharada de extracto de vainilla
150 gramos de queso crema (untable)
1/2 plátano en puré
1 taza de azúcar blanco (yo fui probando hasta que me gustó el sabor de la mezcla para que no tuviera tanto azúcar)
1/4 cucharadita de zumo de limón

Precalienta el horno a 180º y engrasa un molde, mejor si es tipo brownie para que el bizcocho no suba mucho y salgan mejor los cuadrados de éste a la hora de emplatar.
En un bowl bate la mantequilla y el azúcar hasta que quede como crema. Añade la leche y 1 cucharadita de vainilla. Después combina todos los ingredientes secos (la harina, el bicarbonato de sodio y la sal) y revuelve con la mezcla de azúcar.
Por otro lado, mezcla el plátano, el zumo de limón y las nueces. Mezcla con lo anterior y hornea de 25 a 30 minutos o hasta que el bizcocho esté hecho. Deja enfriar en el molde sobre una rejilla.
Para hacer la crema o glaseado: poner en agua dos hojas de gelatina. Después bate la mantequilla derretida, la vainilla, el azúcar glass, el plátano banana y el limón con la batidora, hasta que quede suave. Se calienta un poco de leche en el microondas a máxima potencia y disolvemos en ella, la gelatina. Por último, añadir a la crema y se deja enfriar como media hora en el frigorífico.
Montar la tarta es muy fácil, sólo hay que echar la crema sobre el bizcocho y pasadas unas horas se trocea en cuadrados o rectángulos, como en mí caso.

jueves, 13 de mayo de 2010

Mi primer pan (pan de mie o pan de molde)





Hoy he hecho mi primer pan, algo que me parecía totalmente imposible. Pero, ¡lo he conseguido y está para mojar...PAN! Un sabor delicioso, una textura crujiente por fuera, pero tierno por dentro. Lo mejor es el olor que desprende cuando se está haciendo en el horno; de repente, en vez de en tu casa, te encuentras en la panadería esperando que te atiendan.
Para mí esta receta es especial; he descubierto un mundo aparte lleno de recetas, sabores y formas, ¡lo que me queda aún por experimentar! Mis utensilios de cocina y método de preparación resulta algo rudimentario, pero para mi satisfacción, el resultado de este pan, es perfecto.
Gracias Eva por esta magnífica receta y por tus consejos. Seguiré visitando Ma petite boulangerie ahora que ya he roto la barrera de los panes;)).

Por curiosidad os pongo un pequeño ensayo sobre el pan.

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ANTOLOGIA DEL PAN
(Salvador Novo)

El Pan, según la Biblia, resulta ser tan antiguo como el hombre mismo. Adán, vegetariano, al ser echado de su huerta, no sólo fue condenado a ganarlo con el sudor de su frente, sino que iba en lo sucesivo a alimentarse de carnes –caza y pesca- para tragar, las cuales necesitaban acompañarse de pan, tal como nosotros. Las frutas y las legumbres pasan sin él. Mas para aquellas constantes excursiones de nuestros abuelos prehistóricos, como para las nuestras, era bueno llevar sándwiches. Toda pena es buena con pan. Y el que tiene hambre, piensa en él. Lo comen las personas que son como él de buenas. Calma el llanto. ¿A quién le dan pan que llore? Y las personas sinceras le llaman por su nombre, y al vino vino.

El pan es sagrado. Manhá “¿qué es esto?” “El pan que se cuaje en torno de nosotros, mejor que en los trigales:” Antes, Lot (Génesis, III) hizo una fiesta “e hizo pan”. Y Abraham, cuando recibió a los ángeles, ordenó a la diligente Sara (Génesis XVIII) que preparara panecillos.

El pan no armoniza con ciertos guisos ni con determinados líquidos. Por eso a las personas inarmónicas se les llama “pan con atole” y es preferible comer tortillas con los frijoles y piloncillo con el atole. Tal hacían los indios y todavía o aceptan el pan. Es sagrado, he dicho, y es católico. Conformándolo con diversas maneras se celebran fechas notables: las roscas de reyes, el pan de muerto, y desde luego las torrijas y la capirotada y los chongos.

El pan es inseparable de la leche. Si incompatible con el atole, es indispensable con el chocolate o con el café con leche. Niños y viejos lo bendicen porque se reblandece mojándolo en “sopas”. No es menor su interés literario. ¿En qué novela con calabozos no aparece, con el jarro de agua, un pan duro? ¿En qué novela con altruismo no se habla de los mendrugos o de las migajas y no se dice: “nos arrebatan el pan.” ¿Y el amargo pan del destierro?

En nuestros pueblos, coloniales aún, el pan se vende en las plazas, en grandes canastos. Todavía las familias, en las “colonias”, tienen un panadero predilecto, aquel que constituye en flirt decorativo que llega a las cinco de la tarde, cuando ellos vuelven del colegio, con su gran bandeja de chilindrinas, hojaldras, violines, huesos, cocoles, monjas, empanadas, roscas de canela, cuernos, chamucos…

Las teleras –bolillos y virote, según la región- que consumimos usualmente en la mesa son adecuadamente grandes; parecen encerrar, además, en su forma de puño cerrado, una sorpresa. El pan rebanado, americano –el pan que usted comerá- ya se sabe que nada encierra. (¡Oh, razas blondas que procedéis por partes, por pisos, por años, por capítulos, por tajadas, por estados!)

La telera y el bolillo son aristocráticos, totales e individualistas. Nadie que se respete comerá delante de la gente una sobra de bolillo como se come una rebanada de pan. Y decid, francamente, ¿no halláis preferibles las tortas compuestas a los sándwiches, aun los pambazos compuestos?

Mas, ya aparecen casas americanas que reparten pan en automóvil: tostado y de pasas -¡poca imaginación nórdica!-, para todos los usos. Aquellos grandes surtidos de bizcochos para la merienda van desapareciendo. En los cumpleaños ya se parte el birth-day-cakes. El té substituye al chocolate y se toma con pan tostado o con pan de pasas. Los bolillos, grandes trigos, ceden su puesto a las monótonas rebanadas. México se desmejicaniza. “Con su pan se lo coma.”
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Pan de molde
320 gramos de harina de fuerza
8 gramos de sal
10 gr de mantequilla
18 gr de levadura fresca
40 gr de leche
220 gr de agua

En un bowl comenzar añadiendo el agua templada, donde se disuelve la levadura hasta que no queden grumos. Incorporamos la leche, también un poco caliente para evitar que la levadura pierda fuerza, la sal y la harina de poco en poquito y mezclamos con una cuchara de madera hasta que la mezcla se incorpore bien. Por último, se añade la mantequilla.
Después comenzamos con el amasado en una superficie limpia y enharinada durante 10 minutos más o menos, siempre intentando recoger toda la mezcla, como si se lavara la ropa en las antiguas pilas.
Una vez que tenemos la masa, se hace un cilindro con ella y se coloca en un molde enharinado; en mi caso uno de bizcocho rectangular de 22 cm. Aquí se deja reposar durante 1 hora y media, más o menos, para que doble de volumen. Si se puede colocar la mezcla en un lugar cálido, la masa subirá antes y mucho más (para conseguir este efecto yo calenté el horno 40º menos de un minuto y coloqué el molde dentro).
Cuando ha transcurrido esa hora y media. Precalentamos el horno a 210º y horneamos nuestro pan durante 40 minutos. Si en la cocción vemos que la parte de arriba del pan se ennegrece mucho, se puede colocar papal albal para taparlo. Ya preparado, dejamos enfriar sobre una rejilla.
¡Y ya está! ¡Un pan fácil y buenísimo!


Pescado al albariño



El año pasado estuve en Santiago. Una escapadita de fin de semana, de la que recuerdo, sobre todo, la comida. ¡Qué manjares aquellos! No es que no disfrutara de la ciudad, al contrario, si no que como era Noviembre, pues parecía que el invierno se había adelantado y la lluvia se confabuló contra nosotros. Este escenario, muy típico gallego, nos proporcionó la mejor excusa para comenzar la visita gastronómica a todos los bares que se encontraran en nuestro tour turístico. Así, manos a la obra, empezamos después de comer con el café y por la noche seguíamos con vinos, unas navajas por aquí, otra de mejillones, luego unas vieiras, empanada, etc, etc, etc. Por supuesto, no podía faltar el postre, una tarta de santiago espectacular, porque si era necesario hacer hueco, ¿quién se iba a poner en contra? Estuvimos en un montón de bares, pero mi cabecita, un tanto desmemoriada, no me deja recordar nada más que un nombre: O Gato Negro, donde entramos el domingo para tapear y nos pusieron unos mejillones en escabeche... Aún los recuerdo y se me caen lagrimones de placer.
En fin tendré que volver a esa estupenda Galicia, pero esta vez para hacer un buen viajecito.
Y ya la receta, sencilla y ¡buenísima! La base la saqué de una receta de vieiras, pero pensé que poco iba a comprar yo estas conchas, por lo que la adapté a mis creaciones y no ha quedado nada mal.

Pescado al albariño
Ingredientes (4 personas)
4 lomos de pescado fresco (fletán, rape, dorada, lubina,...)
2 cebollas cortada en daditos
2 dientes de ajo picados
4 lonchas de jamón serrano o tres cucharadas de jamón troceado
1/2 vaso de albariño
Perejil fresco como 2 cucharadas
Pimentón
Sal y aceite

Precalentar el horno a 180º. Preparar la bandeja del horno con un poquito de aceite y colocar encima el pescado, salar y echar un poquito de pimentón dulce y perejil encima de éste. Añadir aceite y hornear durante 15-20 minutos, hasta que veamos que el pescado está hecho.
Mientras preparamos la guarnición. Pochamos la cebolla con un poco de sal durante cinco minutos, añadimos los ajos y seguimos cociendo hasta que tengamos la cebolla lista. Después, incorporamos el jamón y removemos todo hasta que veamos que el jamón se ha tostado. Echamos el perejil y se mueve dos minutos más. Por último, se vuelca el albariño y dejamos cocer hasta que se evapore el vino y quede una mezcla de cebolla caramelizada.
Una vez tenemos el pescado y la guarnición de cebolla, se sirve la cebolla y encima el pescado y ¡a comer!


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